El cóctel ambrosiano de la ambición

El partido socialista, supuesto hacedor de lluvia democrática, ha perdido su magia y se encuentra en plena sequía. Su palabra, oficialista y mediática, se aleja de ser cercana y humana. Se extiende la politiquería en este país de mentirosos profesionales en el que no logramos encontrar una puñetera verdad. Hoy, los administradores del dinero suceden a los mitos. Aquí hasta el problema de la vivienda es mentira; lo único que ocurre es que el ciudadano y su economía no se llevan bien. El embuste, el amaño y la mala fe siguen pariendo nuevos nacimientos, con arreglo a un modelo de sociedad que pone su interés en recaudar beneficios interesados, en esta España en la que el poder celebra cada día sus triunfos alzando el cóctel ambrosiano de la ambición.

Entre tanto, la extrema derecha, añorante de los tirantes nacionales de Fraga, sigue engrosando el número de votantes de Vox. La sociedad continúa con la cabeza agachada, sin ver el camino, cargando con su hatillo de impuestos y de leyes, sabiendo que nadie va a proponer un monumento al parado, aunque en su lucha esperanzada deje el alma. Las incongruencias de la política y el sarao de internet están dejando agonizar la utopía de ser justos y de izquierdas. Nuestros problemas políticos, al no tener presupuestos, nos sumergen en una parálisis legislativa que dificulta la aplicación de nuevas políticas públicas, generando crisis de dependencia y legitimidad.

El gobierno, centrado en la supervivencia, actúa de un modo cortoplacista, sin lograr la unificación del país. Pedro Sánchez, cariátide que se tambalea en la proa del barco socialista, ha........

© Deia (Tribuna Abierta)