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La distopia trumpista cumple un año

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24.01.2026

Este 20 de enero se cumple el primer año del gobierno de Donald Trump. Han sido 365 días de una locura tras otra, suele ser el comentario que se escucha cuando se alude a su gestión. Error, de Trump se puede decir cualquier cosa, menos que está loco. Es cierto que lo aparenta, bajo el supuesto de que, ateniéndose al concepto de persona anormal, se presupone que actúa fuera de la normalidad.

Pero Trump es fiel exponente de la actual “normalidad”. Si, porque lo normal para un sistema imperial en franca decadencia, implica que sus líderes precisamente hagan lo que Trump sabe hacer.

El país MAGA que Trump quiere instalar también puede definirse como una distopía, lo anti utópico, aquel lugar o sociedad “indeseable” que no mira al futuro sino a un pasado que no volverá, de manera que predomina el absurdo que mientras más negativo sean las decisiones de la alta política, mejor se logra la promesa de hacer America primero.

El concepto se entiende mucho mejor cuando se revisan los datos de la consultora OPHI, de la Universidad de Oxford, que calculó que la riqueza de los hiper multimillonarios en el pasado 2025 alcanzó los 18,3 billones de usd, con un crecimiento tres veces más rápido que los años precedentes. EEUU es un país, donde un solo individuo, Elon Musk, tiene más ingresos anuales, que la suma total de todos los salarios de los maestros primarios estadounidenses, que laboran en escuelas públicas.

Las promesas electorales que hizo Trump, sobre la economía se cumplen solo para ese reducido y selecto grupo, justo el que destaca Oxford. Se celebra que la economía tuvo un crecimiento sostenido partiendo de la evaluación de los índices bursátiles, con un comportamiento “positivo y estable” dicen, claro para los que invierten en bolsa, mejor dicho, para los grandes inversionistas.

Para el resto de la población, dígase la mayoría de los estadounidenses, el asunto es otro porque para empezar, la evolución de la inflación no cumple con las expectativas creadas por el propio Trump. En el medio, gravita su peculiar guerra arancelaria contra el resto del mundo, desentendiéndose que, según entendidos en temas mercantiles, solo el 4% de dichas tasas las pagan los exportadores, el restante 96%, es asumido por los importadores estadounidenses, es decir, en última instancia por los consumidores.
Si estas cifras no........

© Cubasí