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Nuevas “medidas económicas”: otra trampa para cazar incautos

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16.10.2019

WEST PALM BEACH, Estados Unidos. – La muy anunciada Mesa Redonda de este martes, 15 de octubre de 2019, donde se dieron a conocer las “nuevas medidas económicas” del gobierno cubano, ha acabado de desinflar cualquier expectativa que pudieran tener quienes esperaban alguna apertura en la economía interna de Cuba.

Esta vez el elenco estuvo encabezado por Salvador Valdés Mesa, el recién estrenado vicepresidente de la República, acompañado de los ministros de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández; de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss; de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, y de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz; la ministra presidenta del Banco Central de Cuba, Irma Margarita Martínez Castrillón y la vicepresidenta primera de la Corporación CIMEX, Iset Maritza Vázquez Brizuela.

Teniendo en cuenta la profunda crisis estructural del sistema y la incertidumbre de la vida de los cubanos en pos de un prometido futuro de prosperidad, cada vez más lejano y esquivo, cabría esperar que semejante coro hubiese desplegado todo un paquete de reformas encaminadas a liberar y estimular en alguna medida la iniciativa del reprimido sector privado, a fin de aliviar el estado de asfixia permanente en que vive la mayoría de los cubanos. Lejos de ello y revalidando una vez más su proverbial insensatez, su falta de sentido de la realidad y su total indiferencia frente a las penurias que padecen los gobernados, las novedades divulgadas este jueves distan mucho de “favorecer al pueblo”, mucho menos se encaminan a mejorar el nivel de vida de la población, como declaran los comparsa del Palacio de la Revolución.

En realidad de lo que se trata, ni más ni menos, es de echar a andar una retorcida maquinaria financiera orientada fundamentalmente a recaudar divisas desde el extranjero eludiendo el apretado cerco que impone la férrea Ley Helms-Burton sobre la cúpula castrista.

El pretexto que esgrimen los gerifaltes castristas no podría ser más pueril: el aumento de la demanda interna de bienes de consumo ha dado lugar a un comercio informal donde se ofertan productos a altos precios, que dejan pingües ganancias a personas naturales, incluso después de pagar los aranceles aduanales correspondientes sobre las mercancías que importan. A propósito de esto el señor Valdés Mesa ha dicho: “Aunque los bienes entran al país en un marco de legalidad, después de recepcionarlos se comercializan de manera irregular”.

Además, recalcó que “la actual administración estadounidense también ha intensificado el cerco financiero para impedir las transacciones de Cuba en sus cobros y pagos en el exterior”, factores que “han hecho que el país no disponga de los financiamientos suficientes para importar las materias primas destinadas a la industria y para que nuestras cadenas abastezcan el mercado”.

Así las cosas, el mercado informal —confiesan los buitres oficiales— ha suplido el habitual desabastecimiento........

© Cubanet