José Lorenzo Fuentes, un destacado escritor proscrito por oponerse al castrismo
Este 31 de marzo se cumplen 98 años del nacimiento, en 1928, en Santa Clara, de José Lorenzo Fuentes, quien, a pesar de ser uno de los más importantes cuentistas cubanos, ha sido borrado de la cultura oficial por su frontal oposición al régimen castrista.
En las tres últimas décadas, lo único que se ha publicado en Cuba de José Lorenzo Fuentes es el relato “Antes de la gaviota”, que fue incluido en la antología de cuentos La ínsula fabulante, hecha por Alberto Garrandés en 2008. El libro al que le dio título dicho cuento le valió a Fuentes una mención de honor en el Concurso Casa de las Américas de 1968.
José Lorenzo Fuentes, que decía considerarse “un escritor del Boom latinoamericano aunque no disfrutara de sus beneficios”, fue cultor del realismo mágico desde antes de que se generalizara el uso de dicho término. Recordemos que su cuento “El lindero”, con el que ganó el Premio Hernández Catá, data de 1952.
Sobre los cuentos de José Lorenzo Fuentes, su coterráneo, el escritor y poeta Félix Luis Viera, ha dicho que “estremecen a la vez que nos prodigan esas sensaciones que resultan una especie de desasosiego insertado en la avenencia, y que únicamente los grandes narradores logran transmitirnos”, y que en ellos se encuentra “eso que tanto se parece a la magia y que tal vez se pueda definir como la justa verosimilitud a partir de una propuesta inverosímil”.
Por el derroche de imaginación mostrado en libros como el ya mencionado “Antes de la gaviota”, “El sol, ese enemigo” y “El vendedor de días”, José Lorenzo Fuentes ha sido comparado con Gabriel García Márquez.
Según el escritor cubano exiliado en Alemania, Amir Valle, “García Márquez prioriza la visión de la Historia como mito sobre el individuo, en tanto José Lorenzo Fuentes pone su visión sobre el individuo como elemento mitificable de la Historia”.
Por su parte, Julio Palomino explica que tanto el escritor colombiano como el cubano “emplean artilugios poéticos para nombrar una realidad que el lenguaje no concibe abarcar; solo que uno lo hace para narrar la cotidianidad y el otro, la historia”.
En el año 2008, Fuentes generó una polémica cuando, entrevistado por el poeta y periodista Manuel Díaz Martínez para el número 50 de la revista Encuentro de la Cultura Cubana, afirmó que Maguaraya y Mabujina, los pueblos imaginarios creados por él —como el propio William Faulkner inventó Yoknapatawpha—, eran anteriores a la aparición del Macondo de García Márquez y el Comala del mexicano Juan Rulfo.
En aquella entrevista, Fuentes argumentó: “El primer pueblo imaginario que yo concebí, Maguaraya, que, por supuesto, no puede ser localizado en el mapa cubano, vio la luz por primera vez en la revista INRA (abril de 1960, año I, número 4), es decir, siete años antes de que Macondo apareciera en ‘Cien años de soledad’. Además, Maguaraya le da también título a un libro de cuentos que me publicó, en 1963, cuatro años antes, la editorial de la Universidad de Las Villas, entonces dirigida por Samuel Feijóo. El siguiente pueblo, Mabujina, apareció en mi libro ‘El vendedor de días’, bajo el sello de la Editorial Letras Cubanas, en 1967, el mismo año en que se comenzó a saber de Macondo”.
Pero Fuentes se equivocó. Macondo no apareció por primera vez en “Cien años de soledad”, en 1967, sino en “La mala hora”, publicada en 1955, al igual que Pedro Páramo, la novela de Rulfo donde aparecía Comala. Es decir, Macondo y Comala fueron imaginados por sus autores cinco años antes de que la Maguaraya de Fuentes viese la luz en el cuento publicado en la revista INRA en 1960.
