¿Qué socialismo defienden los inmovilistas del castrismo? |
LA HABANA, Cuba.- Ni en las más armoniosas familias sus miembros están de acuerdo absolutamente en todo. Así, es de suponer que la unidad en las filas del oficialismo tardo-castrista no debe ser tan monolítica como pudiera pensarse a juzgar, por ejemplo, por la invariable unanimidad a mano alzada en las votaciones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el más obsecuente de los parlamentos, si es que se le puede llamar parlamento a esa reunión de seres amaestrados en aplaudir y nunca discrepar ni cuestionar.
En la Asamblea Nacional, tanto como en el Comité Central del Partido Comunista, e incluso en el círculo más cerrado del Buró Político, tiene que haber personas —y máxime en las actuales circunstancias, viendo el abismo al que han conducido el empecinamiento y la intolerancia— que se den cuenta de la necesidad urgente de hacer reformas de calado y cambiar el rumbo, no solo en lo económico, sino también en lo político.
Si no se ven esos potenciales reformistas, si no se proyectan acerca de lo que realmente piensan, si jamás discrepan, es porque simulan: por miedo, por conveniencia, por comodidad, por costumbre, por la inercia de siempre obedecer.
Todos saben el costo de que, por contradecir a los mandamases sin esperar por “el momento y lugar oportuno”, les pongan el cartelito de “conflictivo y autosuficiente” y los truenen, con destino al plan pijama o “a desempeñar otras tareas”, sin especificar........