Mis malos recuerdos de enero de 1959 |
LA HABANA.- La noche del 31 de diciembre de 1958, mi madre y yo —yo tenía entonces doce años— fuimos en el auto del esposo de una prima hasta San Luis, en Pinar del Río, para visitar a mi abuela paterna, que residía allí. Durante el trayecto no vimos nada anormal ni tuvimos contratiempos. Sin embargo, cerca de la ciudad de Pinar del Río observamos movimientos extraños. Cuando nuestro primo encendió la radio, escuchamos la noticia de que Fulgencio Batista se había ido de Cuba. Sería un enero distinto en Cuba.
Pudimos continuar el viaje hasta nuestro destino sin problemas. No obstante, el primo decidió regresar de inmediato a La Habana por temor a que pudieran saquear la bodega que poseía en Mantilla. Mi madre también optó por regresar, preocupada por mi padre, que era policía.
El viaje de regreso........