Carne de cañón, el «arma secreta» del castrismo

LA HABANA, Cuba. – Una pregunta que debería hacerse Miguel Díaz-Canel, al parecer confiado en que su suerte sería mejor que la de Nicolás Maduro en una situación similar a la del 3 de enero, es sobre si los mismos hombres y mujeres que no han echado ni una gota de sudor en el campo para producir alimentos (o en las calles para recoger la basura acumulada) ofrecerían algo de su sangre por defenderlo a él y a los demás barrigones solo porque se los pide, con el mismo discurso trasnochado con que le ha ordenado a su menguado rebaño de vagos y vividores que hagan lo que jamás van a cumplirle.

Bastaría con observar el desgano en los rostros de quienes lo escuchan en reuniones, mítines, asambleas, de los que asisten como zombis al paripé del “Día de la Defensa” —por tal de conservar íntegro el salario—, para saber que están tan dispuestos a morir en el campo de batalla, a ofrecerse como carne de cañón, así como a ir espontáneamente de lunes a sábado al trabajo, o a gritar consignas en una marcha de la que al menos saben que saldrán con vida, para continuar fingiendo que trabajan y son “leales”, así como mismo el régimen........

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