¿Cómo la Revolución le robó la navidad a los cubanos?

LA HABANA.- Cuba es, posiblemente, el único país de América Latina donde, en lugar de decirte “Feliz Navidad”, la mayoría de la gente te dice “felicidades”. Como si te hubieras graduado, como si te hubiera llegado la visa, como si hubieras superado una enfermedad —o uno de los tantos virus que ya forman parte de la flora y la fauna nacional— o, simplemente, como si hubieras sobrevivido.

Pero, ¿cómo se explica este fenómeno? ¿Qué raíces tiene? Para entenderlo hay que dar varios saltos en el tiempo. Y el primero nos lleva al 2 de enero de 1969.

Ese día, durante un discurso por el X Aniversario de la Revolución, Fidel Castro anunció algo que no fue una broma ni una metáfora, sino una sentencia: las Navidades dejarían de celebrarse como se conocían. Dijo que en diciembre la mayoría de los cubanos estarían cortando caña y que, probablemente, el próximo Año Nuevo se celebraría en julio, junto al 26.

A partir de ahí, la historia de la Navidad en Cuba se partió en dos.

Una tradición centenaria pasó de ser una celebración pública, familiar y visible a convertirse primero en algo incómodo, luego sospechoso, después prohibido y, finalmente, tolerado, aunque siempre........

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