Una brecha en el cerco energético y un Castro que sufre como el resto de los cubanos |
LA HABANA.- Los cubanos llegamos a 2026 preparados para lo peor y el tres de enero un acontecimiento sin precedentes dinamitó nuestra resignación. Nos renació, muy a pesar nuestro, la esperanza. Trump cargó con Maduro, en cualquier momento se viran pa´acá, pensamos y nuestra capacidad de atención, disminuida por años de hambre, miedo, vicisitudes y estrés, emergió con una vitalidad que nos sorprendió a nosotros mismos.
Estábamos dispuestos a aguantar hasta la muerte, como a Fidel Castro le hubiera gustado, como siempre le dijo al mundo que haríamos, incluso si esa decisión no la tomábamos nosotros, cuando Estados Unidos hizo algo de verdad, algo que afectó brutalmente al régimen, por tanto, tenía que ser bueno para nosotros. Así que nos alegramos y nos sentamos a esperar. Luego Donald Trump declaró un bloqueo energético a la isla. Cuanto más daño se le inflija al régimen, más cerca estaremos de la libertad, pensamos y seguimos esperando.
Los portaviones nucleares se fueron al Medio Oriente. La Casa Blanca inició conversaciones con La Habana. Los demás creen saber de qué hablan y echan a volar sus conjeturas. Nosotros, que para nada hemos sido tenidos en cuenta, tratamos de digerir la posibilidad de convertirnos en un protectorado financiero con los Castro en el poder. Nos alarmamos, nos frustramos, nos deprimimos; pero Marco Rubio dijo que así no puede ser y, de nuevo, floreció la esperanza. Mientras ellos conversan,........