“Ilustrísimo Donald”: La cosa que no nos gusta a los cubanos |
Cuando Fidel Castro Ruz afirma que a los cubanos hay una cosa que no nos gusta, en el tono y los ademanes de un líder como él, no está haciendo un alarde personal de lo que en esta tierra se denomina “guapería de barrio”.
Cuando concluye que esa “cosa” que no nos gusta es “que nos amenacen” no lo hace como el guapo clásico de la esquina, a veces sin mayores consecuencias, sino como una figura central de nuestra historia que más bien proclama, a su estatura y para los enemigos que a veces se niegan a oírlo, el mandato imperturbable de las luchas de su pueblo.
Por eso, no resulta nada raro que tras la especie de ultimátum de este domingo, en que, además, de ordenar que ni una gota de petróleo a Cuba, debemos “negociar”, o nos atendremos a las consecuencias, del nuevo emperador de la galaxia, no pocos entre los compatriotas expusieron en redes -para el que tenga ojos para ver- sobre qué bases fue tomando forma, incluso institucional y hasta constitucional, ese rechazo congénito de los criollos y el resto de los congéneres que terminaron por definir, o formar lo cubano, a dejarse ningunear bajo chantaje o en circunstancias excepcionales, pese a la nobleza preciosa que nos reconoce y de la que es testigo el mundo.
Tanta significación alcanza la repulsa a dejarse someter por presiones que tomó forma legal en los artículos 12 y 17 de la Constitución de la República aprobada por mayoría abrumadora en 2019.
En el 12 se establece, como principio, que la República de Cuba repudia y considera ilegales y nulos los tratados, concesiones o pactos acordados en condiciones de desigualdad o que desconocen o disminuyen su soberanía e........© Cubadebate