Lecciones de la invasión a Bahía de Cochinos

Foto: Fundación Wikimedia.

Sesenta y cinco largos años después de que John F. Kennedy lanzara una invasión paramilitar dirigida por la CIA en Bahía de Cochinos, el fantasma de aquel ataque fallido acecha la actual crisis en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Casi a diario, la administración Donald Trump ha intensificado sus amenazas de recurrir una vez más a la fuerza militar en un intento por derrocar al gobierno cubano. “La planificación militar para una posible operación dirigida por el Pentágono en Cuba se está intensificando discretamente, por si el presidente Donald Trump da la orden de intervenir”, informó USA Today la semana pasada.

Trump ha dado claras señales de que pretende imponer el dominio de Estados Unidos sobre Cuba, un país que se ha erigido en símbolo de la independencia latinoamericana desde la revolución de 1959. Las dificultades de la guerra con Irán no parecen haber hecho reflexionar al presidente imperialista. “Quizá pasemos por Cuba cuando hayamos acabado con (Irán)”, declaró Trump con descaro el 13 de abril. “Cuba será la siguiente”, dijo hace apenas dos semanas sobre sus intenciones de cambio de régimen.

En el contexto de la actual crisis cubana, el 65.º aniversario de la infame debacle de Bahía de Cochinos adquiere una relevancia renovada e inmediata. La operación paramilitar organizada por la CIA para hacer retroceder la revolución castrista sigue siendo un ejemplo aleccionador de los elevados costes que conlleva la intervención estadounidense en Cuba —y en otros lugares—.

“El fracaso perfecto”

La campaña encubierta para provocar un cambio de régimen en Cuba comenzó apenas 15 meses después de la revolución de 1959, con una autorización del presidente Dwight Eisenhower el 17 de marzo de 1960. El “Programa de Acción Secreta contra el Régimen de Castro” original se centró en la creación de equipos de guerrilleros exiliados respaldados por la CIA que se infiltrarían en las montañas de Cuba para organizar una contrarrevolución. Esa iniciativa fracasó estrepitosamente, ya que las fuerzas de Fidel Castro interceptaron rápidamente a los infiltrados. Y los lanzamientos aéreos de armas de la CIA, en vez de quedar en manos de los contrarrevolucionarios, acabaron en las del ejército cubano.

En la primera reunión del “Grupo de Trabajo de la Rama 4” de la CIA, el director de operaciones para el Hemisferio Occidental de la agencia de inteligencia estadounidense predijo que la operación fracasaría “a menos que se pudiera eliminar a Fidel y Raúl Castro y al Che Guevara de una sola vez”. El régimen, argumentó, solo “sería derrocado mediante el uso de la fuerza”. En........

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