Willie Colón Román: A calzón quitao
La década de los ochenta trajo a Willie Colón como solista. No quiso seguir dependiendo de voces ajenas ni del dinero compartido que ya le había traído problemas. Foto: EFE.
Antonia Román Pintor es la gran protagonista femenina de una historia que culminó físicamente este sábado 21 de febrero de 2026 y que comenzó cuando miró por primera vez a su nieto.
Toña, como siempre le llamaron, había salido de Puerto Rico en 1928, con 22 años, buscando oportunidades distintas a las que le ofrecía Manatí, su pueblo natal, ubicado en el norte de la isla, de cara al Atlántico.
Es la gran protagonista, pues fue ella quien crio a William Anthony Colón Román, Willie Colón, su nieto, nacido el 28 de abril de 1950 en el Bronx, Nueva York.
Esa abuela materna jamás aprendió inglés y el padrenuestro que le enseñó a su nieto fue: "Jamás olvides que eres puertorriqueño", mientras le cantaba los aires musicales de su isla y de la patria grande latinoamericana.
Falleció en 1997 y alcanzó a verse reivindicada en el trabajo de su nieto, sobre todo en la primera etapa de su carrera, iniciada a los 16 años junto a un ponceño, Héctor Pérez, es decir, Héctor Lavoe. Pudo escuchar el homenaje que él le rindió en 1970 en el álbum La gran fuga.
Esos refranes que le recitaba la abuela fueron armando, en definitiva, la coraza con la que se enfrentó a la discriminación racial y social en el país donde le tocó nacer. Para los blancos de Nueva York, era un mestizo y, peor aún, un inmigrante. No bastaba con ser ciudadano estadounidense.
Por eso, sabiendo que su camino estaba en la música, con ella arremetió contra lo establecido en una sociedad que sigue siendo discriminatoria. Aprovechó, además, para sacudir una música que, a su juicio, estaba cosificada, no solo en los arreglos orquestales, sino en los contenidos de las letras. El espectro se inclinaba hacia las superficialidades del mercado anglosajón y los músicos latinos residentes allí parecían aceptarlo con resignación: "Hay que comer, mi hermano".
En esos análisis que su abuela supo sembrar descansa buena parte del éxito del músico, director, compositor, arreglista y productor que fue Willie Colón. "Abuelita, tus refranes me hacen reír: ojo por ojo, diente por diente".
Willie Colón y Héctor Lavoe. Foto: Tomada de teleSUR.
Tuvo clarinetes en sus manos, y trompetas también; sin embargo, sería el trombón la catapulta de su fama. Su uso orquestal no fue una innovación propia, sino influencia directa de otro puertorriqueño: Efraín Mon Rivera, el primero en trabajar en Nueva York con una línea de cuatro trombones que dieron la clarinada.
Mon Rivera fue el gran plenero de lo que hoy llamamos salsa —junto a Rafael Cortijo— y un innovador como pocos. Es necesario........
