El 14 de mayo es de Fidel, en primera línea
El 14 de mayo es un día de Fidel.
Aquel viernes nos reunimos muchos habaneros en el Malecón. La marcha comenzaría a las 7 de la mañana. Los universitarios, habíamos pasado la noche en tertulia de las buenas en la Plaza Ignacio Agramonte y de allí salimos en las primeras horas de la madrugada a ocupar el puesto de nuestro bloque, no muy lejos de la primera línea. Allí, cuando faltaban poco menos de 10 minutos para la hora de inicio, subió el Comandante al podio y comenzó a leer. En su podio preparado por las mismas manos de siempre, en la Tribuna Antimperialista, con un imponente monte de banderas para que el yanqui no pudiera ver otro amanecer que no fuese el de nuestra soberanía, empezó a leer. Todos en silencio, escuchando un discurso que desde su inicio se presentaba diferente, nuevo, más personal a la vez que encarnaba un sentimiento colectivo, y termina con su firma, en primera persona:
“Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir al circo: ¡Salve, César, los que van a morir te saludan! Solo lamento que no........
