Geopolítica de la inteligencia artificial
El futuro de la Inteligencia Artificial (IA) está condicionado por dos orientaciones antagónicas. Una de ellas es la que sostiene Donald Trump. La otra es la postulada por China. En la versión MAGA, esta tecnología deberá constituirse en el soporte básico para recuperar la hegemonía económica arrebatada por Beijing, que ha logrado superar a Occidente en productividad y competitividad.
Trump cree ser el factótum de un nuevo Proyecto Manhattan con el que ganará la nueva Guerra Fría contra la República Popular. Por su parte, el modelo de IA propuesto por Beijing se enmarca en una política tecnológica estratégica de carácter soberano, que debe ser regulada por acuerdos internacionales, lejos de las pretensiones corporativas. Los tecno-oligarcas, por su parte, se resisten a ser auditados por organismos internacionales por su relación con los proyectos del Pentágono y su responsabilidad en la orientación sesgada de sus algoritmos.
Los dos grandes actores, Estados Unidos y China, cuentan con fortalezas, debilidades y apremios relativos. En el primer caso, la urgencia está determinada por una deuda de 40 billones de dólares, la creciente pérdida de influencia global entre sus socios atlantistas y la lógica financiarista que orienta su economía.
Los dos grandes actores, Estados Unidos y China, cuentan con fortalezas, debilidades y apremios relativos. En el primer caso, la urgencia está determinada por una deuda de 40 billones de dólares, la creciente pérdida de influencia global entre sus socios atlantistas y la lógica financiarista que orienta su economía.
Estos factores empujan al trumpismo a intentar apropiarse de una renta global garantizada para el caso de que las empresas de Silicon Valley controlen el espectro global. Las fortalezas estadounidenses se basan en la posesión de chips de alta gama específicos para la IA (los H200 de Nvidia), el cableado de fibra óptica oceánico y el rendimiento........
