Brújula ética y arsenal de ideas para la Revolución
Presentan Obras Escogidas del General de Ejército Raúl Castro Ruz, en la Plaza Ignacio Agramonte de la Universidad de La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.
(Palabras de Presentación de las Obras Escogidas del General de Ejército Raúl Castro Ruz, 24 de febrero de 2026, Universidad de La Habana)
Resulta un inmenso honor, pero aún más un compromiso, presentar en una fecha tan relevante para el pueblo de Cuba como el 24 de febrero, cargada también esta vez, de simbolismo y épica revolucionaria, las Obras Escogidas de quien ha sido, junto a Fidel, timonel de la Revolución Cubana durante más de seis décadas, paradigma de varias generaciones de revolucionarios cubanos, y todavía hoy, próximo a cumplir 95 años, se mantiene con el pie en el estribo, presto a defender la Patria y el socialismo ante cualquier amenaza o peligro.
En el caso del compañero Raúl—recordó Fidel en la clausura del Primer Congreso del Partido el 22 de diciembre de 1975—, en realidad es para mí un privilegio que, además de un extraordinario cuadro revolucionario, sea un hermano. Esos méritos los ganó en la lucha y desde los primeros tiempos.
La relación familiar sirvió para que lo enrolara en el proceso revolucionario, lo invitara al Moncada ¡Ah!, pero cuando allí, en la Audiencia de Santiago de Cuba llega una patrulla y los hace prisioneros, si Raúl no hace lo que hizo en ese instante, hace mucho tiempo que no existiría Raúl, que fue quitarle la pistola al jefe de la patrulla y hacer prisionera a la patrulla que los había hecho prisioneros a ellos. Si no hace eso, a todos ellos los habrían asesinado algunas horas después en el Moncada.
Y ese fue el comienzo. Y la prisión, y el exilio, y la expedición del Granma, y los momentos difíciles, y el Segundo Frente, y el trabajo desplegado durante estos años.
No era la primera vez que Fidel reconocía los méritos de Raúl, ganados por derecho propio en la lucha revolucionaria, el 21 de enero de 1959, ya lo había propuesto ante al pueblo como segundo en la dirección del Movimiento 26 de julio: Lo hago –insistía Fidel-, no porque sea mi hermano —que todo el mundo sabe cuánto odiamos el nepotismo— sino porque, honradamente, lo considero con cualidades suficientes para sustituirme en el caso de que yo tenga que morir en esta lucha; porque, además, es un compañero de muy firmes convicciones revolucionarias, que ha demostrado su capacidad en esta lucha, que fue de los que dirigió el ataque al Moncada, de los que estuvo dos años en la cárcel, de los que organizó el Segundo Frente Frank País, y de los que han dado relevantes pruebas de capacidad como organizador y como líder».
¡Qué suerte para las cubanas y cubanos haber podido contar con esos dos seres unidos en la sangre, pero sobre todo en ideales, entrega y devoción a su patria y a su pueblo¡ Gracias a ellos en gran medida, estamos hoy aquí. Nos sentimos sus deudores eternos, comprometidos con sus ideas y ejemplo.
Sobre la relación especial que existió siempre entre Fidel y Raúl, el testimonio de Núñez Jiménez estremece y emociona: Y entonces Fidel continua hablando del cariño inmenso que siente por Raúl y llega a un clímax de emoción que el propio Fidel se pone de pie, Raúl se cuadra delante de Fidel y le dice: “Comandante en Jefe, ordene”, y entonces Fidel y él se dan un abrazo, pegan las dos cabezas y quedan con los ojos........
