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La OTAN, una estafa peligrosa para Europa

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25.05.2026

Trump ha vuelto a crear revuelo entre los europeos. En esta ocasión, ha anunciado la retirada de unos 5.000 soldados de Alemania como parte de una decisión del Pentágono motivada por la disputa pública del presidente con el canciller alemán, Friedrich Merz, sobre la guerra de Irán. El recorte supone aproximadamente el 14 % de los cerca de 35.000-36.000 soldados norteamericanos actualmente estacionados en Alemania, y se espera que se lleve a cabo en un plazo de seis a doce meses, devolviendo los niveles de las fuerzas norteamericanas a los que tenían antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022. Trump ha insinuado que podrían producirse más recortes. Ha calificado la medida de “castigo” por las críticas de Merz a la gestión de la guerra por parte de Washington, entre las que destaca la afirmación de Merz de que Irán ha “humillado” a los Estados Unidos. 

Esto forma parte de una ofensiva más amplia, lanzada por Trump contra los aliados de la OTAN en las últimas semanas, por su negativa a enviar fuerzas navales para ayudar a abrir el estrecho de Ormuz. Les dijo a los miembros de la OTAN que “tendrán que empezar a aprender a defenderse por sí mismos” porque “los Estados Unidos ya no estarán ahí para ayudarles, igual que no estuvieron ustedes ahí para [ayudarnos a] nosotros”. Trump también ha amenazado con retirar tropas de Italia y España, y ha vuelto a plantear la posibilidad de que los Estados Unidos abandonen la OTAN por completo. Cuando se le preguntó en una entrevista reciente si reconsideraría la pertenencia de Estados Unidos a la Alianza, Trump respondió: “Oh, sí, diría que [eso] va más allá de una reconsideración”.

En este contexto, el ambicioso programa de rearme de Alemania se presenta de forma generalizada como un paso positivo en la dirección correcta: Europa está, por fin, tomando las riendas de su propia seguridad. Pero, ¿se sostiene este discurso? ¿Y hasta qué punto hay que tomarse en serio la amenaza de los Estados Unidos de abandonar la OTAN? Un análisis más detallado revela una imagen muy diferente.

El objetivo es transformar la Bundeswehr en “el ejército convencional más fuerte de Europa” para 2035, y en una fuerza “tecnológicamente superior” para 2039

El objetivo es transformar la Bundeswehr en “el ejército convencional más fuerte de Europa” para 2035, y en una fuerza “tecnológicamente superior” para 2039

El mes pasado, Alemania publicó su primera estrategia militar oficial, presentada por Boris Pistorius, ministro de Defensa del país. Su principal objetivo es transformar la Bundeswehr en “el ejército convencional más fuerte de Europa” para 2035, y en una fuerza “tecnológicamente superior” para 2039, con la República Federal situada como principal potencia militar del continente y socio principal de sus aliados europeos. Para lograrlo, la estrategia prevé un rearme masivo con armas de largo alcance, un amplio despliegue de inteligencia artificial, automatización y sistemas autónomos, y una fuerza total –incluidas las reservas– de 460.000 soldados. La reserva se plantea explícitamente como un puente hacia la sociedad civil, lo que indica una intención de ampliar la militarización social.

La estrategia ha suscitado reacciones muy dispares. Algunos la aclaman como un paso largamente esperado para liberar a Alemania –y, por extensión, a Europa– de la tutela militar norteamericana, dada la aparente “desvinculación” de EEUU de la OTAN. Otros la consideran un peligroso resurgimiento del nacionalismo militar alemán, que evoca el capítulo más oscuro de la historia europea del siglo XX. Ambas interpretaciones pasan por alto lo esencial. El rearme de Alemania no está diseñado para hacer que el país sea más soberano militarmente –para bien o para mal–. Está diseñado para elevar el papel de Alemania como “vasallo en jefe” dentro de la estructura de mando de la OTAN controlada por los Estados Unidos. En este sentido, la disputa entre Trump y Merz debería considerarse poco más que teatro político.

El propio documento lo deja claro. Una de sus frases clave reza: “La OTAN debe volverse más europea para seguir siendo transatlántica”. El papel de Alemania no se concibe meramente como el de un actor militar de primera línea, sino como centro logístico y estratégico de la OTAN: el nodo que une Europa Oriental, Central y Occidental, al tiempo que mantiene la conexión transatlántica con Norteamérica. En otras palabras: Alemania debe rearmarse para sostener la hegemonía estadounidense en el continente. Parafraseando una famosa frase de la novela italiana El gatopardo: “Todo tiene que cambiar para que todo pueda seguir igual”.

Así lo dejaba claro un reciente mensaje en X de Elbridge Colby, subsecretario de Defensa para Política de los Estados Unidos. Colby acogía con satisfacción la nueva estrategia militar de Alemania como una reivindicación de la presión ejercida por Trump........

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