La esperanza está abajo y a la izquierda |
Querida comunidad contextataria:
Les escribo esta carta porque les alegrará saber que a final del mes de marzo se ha celebrado la I Conferencia Internacional Antifascista y por la Soberanía de los Pueblos en Porto Alegre, Brasil. En un mundo donde se suceden las noticias sobre la omnipresencia de la guerra, la crisis ambiental y el ascenso de la extrema derecha es bueno detenerse a contar los avances colectivos que se llevan a cabo para la transformación social.
Durante cuatro días, 5.000 personas procedentes de más de 40 países han asistido a 11 conferencias, que reunían a 120 panelistas, con más de cien actividades paralelas autogestionadas con un fin último compartido: unir a las fuerzas de la izquierda en todo el mundo para hacer frente al auge de la extrema derecha.
Una delegación de la Asociación Acción Contra el Odio (ACO) estuvo allí esos días compartiendo nuestros aciertos y errores como plataforma ciudadana autogestionada que combate el odio de la extrema derecha a través de la acción jurídica y mediática.
Este multitudinario encuentro ha servido como inventario para hacer recuento de las herramientas que tenemos para enfrentar el panorama actual de connivencia explícita entre el neoliberalismo y la extrema derecha.
Haciendo repaso de este inventario, encontramos en primer lugar que el impulso principal para el cambio viene del Sur Global. Fueron las organizaciones y movimientos de América Latina quienes impulsaron este encuentro, principalmente de Brasil y Argentina, dando forma a este ambicioso programa durante un año de conversaciones, encuentros online y horas militantes. Ha habido una importante delegación africana, una más humilde delegación de EEUU, con el partido del alcalde de Nueva York al frente, y participantes europeas, como la Francia Insumisa. Del Estado español han asistido algunas entidades de la sociedad civil y sindicatos, principalmente, pero sin constituirse como delegación, lo cual evidencia la fragmentación política. La necesidad de que la izquierda europea supere su división actual para poder hacer frente al auge de la extrema derecha es una idea que ha estado muy presente en todos los espacios de debate.
América Latina fue el primer laboratorio para desarrollar el modelo neoliberal y en la actualidad lo es también para evidenciar la necesaria alianza entre el neoliberalismo y la extrema derecha, como demuestra la reforma laboral de Milei en Argentina y la nueva retórica del capital. La Historia se libra en América Latina y esta I Conferencia Internacional Antifascista y por la Soberanía de los Pueblos es un buen ejemplo del pulso.
Imagen del público asistente a la conferencia. / ACO
El segundo elemento que este inventario pone sobre la mesa es la necesidad de que la izquierda institucional tenga como principal objetivo promover y apoyar a los movimientos de una izquierda de base. Efectivamente, será la articulación de los pueblos y no las elecciones lo que logre derrotar a la extrema derecha. Durante la Conferencia, han predominado las intervenciones en un tono de mitin electoral de partidos como el PSOL o el PT de Brasil o del Pacto Histórico de Colombia, sin embargo, el papel de los sindicatos de clase ha estado muy reforzado con presencia en las gradas, en las mesas y en las temáticas. Si la extrema derecha es intrínseca e indisoluble de un neoliberalismo que explota la fuerza de trabajo y los recursos, el papel en este pulso de las clases trabajadoras es imprescindible. Y, sin duda, lo que ha sonado fuerte y claro entre los miles de asistentes es que la clase trabajadora se escribe en plural y que el patriarcado y el racismo no son colaterales a la cosa monstruosa que enfrentamos, sino que son constituyentes del capitalismo. Ser antirracista y feminista es imprescindible en esta resistencia contra el neoliberalismo en su versión extrema actual. Junto a los partidos políticos, y su enfoque electoral, ha estado presente un antirracismo y un transfeminismo de base y popular como el de la Columna Mostri de Argentina, un colectivo antifascista, antirracista y transfeminista con un gran protagonismo en las movilizaciones contra Milei.
Como últimos elementos, en este inventario destaco la necesidad de construir desde la experiencia acumulada y el internacionalismo. Que este encuentro se haya celebrado en Porto Alegre, sede histórica del Foro Social Mundial, es un hecho que demuestra que no empezamos de cero sino que hay una memoria de luchas sobre la que construir. El papel de la juventud ha sido masivo en este encuentro: pisando fuerte en la gran manifestación que dio apertura a la Conferencia, en las gradas de los auditorios y en cualquier espacio donde cabía una asamblea. Para ellas y ellos es la herencia de las luchas que nos han precedido.
El internacionalismo nos recuerda que detrás de los movimientos de masas en solidaridad con Palestina, las huelgas en Minneapolis contra el ICE o las movilizaciones de la Francia Insumisa se está librando en el fondo una misma batalla contra un sistema neoliberal, racista y patriarcal que necesita la guerra permanente y el auge de la extrema derecha para existir. Y que la suma de estas resistencias es el secreto para un mundo donde, al fin, la vida digna sea universal.
La I Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos demuestra que aún hay esperanza abajo y a la izquierda. Desde esa esperanza trabajamos en la Fundación Contexto y Acción, que alberga a la revista CTXT y a la asociación Acción Contra el Odio, con todas las personas que formáis parte de esta gran casa.
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