¿Amor romántico o machismo? |
En artículos anteriores hemos analizado con detalle la relación entre jóvenes y antifeminismo, un vínculo que funciona como puerta de entrada al voto ultra. Las inquietudes que generan las transformaciones en los roles o los modos de relación entre hombres y mujeres y los malestares de orden económico –la certeza de que “no viviremos como nuestros padres”– se pueden transformar en reacción antifeminista o incluso misógina. Una vez se configura este imaginario, los partidos de derecha radical, e incluso ideologías más extremas, encuentran el terreno abonado para canalizar esas frustraciones y convertirlas en apoyo a sus proyectos políticos.
Pero esto solo afecta a un sector de los jóvenes, por lo que hay que evitar la tentación de culpabilizar a una generación entera del ascenso de la extrema derecha. En realidad, estos jóvenes se han criado en un mundo donde existe más igualdad real entre hombres y mujeres que en generaciones anteriores, y eso se nota. Algunos profesores relatan que, cuando hay que ocuparse de tareas como barrer y ordenar el aula en actividades escolares, estos jóvenes lo hacen sin darle mucha importancia ni esperar aplausos. A esto hay que añadir que, si bien expresan más ideas antifeministas, son también más seculares y más progresistas en valores y se muestran más abiertos respecto de la vivencia de su propia sexualidad que en cualquier otro segmento de edad. Digamos que como generación son más progresistas aunque un segmento de ellos se radicaliza hacia el conservadurismo. Al menos de tipo ideológico. De manera que una pregunta fundamental es si una parte de los jóvenes asume estas ideas antifeministas como una posición identitaria de tipo reactivo o ideológico, ¿son realmente más machistas en sus relaciones cotidianas? ¿Y qué tiene que ver esto con la idea de amor romántico?
La evidencia que se suele esgrimir para afirmar que sí hay tendencias más sexistas en los jóvenes tienen que ver con las opiniones que expresan respecto del control de sus parejas –algo que puede entenderse como un indicio de violencia–. Por ejemplo, según datos del Barómetro FAD 2025, el 31 % del total de los jóvenes de ambos sexos entre 15 y 29 años cree que debe saber dónde está su pareja –10 puntos más que los mayores de esa edad–. Aunque las chicas se oponen de forma más firme a esa idea que los chicos, ya que el 39 % se muestra en desacuerdo, frente al 25,7 % de los chicos.
Esta es la primera generación que ha crecido bajo un control parental exhaustivo mediado por la tecnología
Esta es la primera generación que ha crecido bajo un control parental exhaustivo mediado por la tecnología
Respecto de la idea de la localización........