La “amiga” de Trump irrumpe en la carrera por la Secretaría General de la ONU
Tres días antes de la próxima votación preliminar del Consejo de Seguridad, una candidata que se autodenomina amiga de Donald Trump irrumpió en la carrera por la presidencia de las Naciones Unidas. Ivonne A-Baki, de 75 años, exdiplomática y exministra de Comercio Exterior de Ecuador, se convirtió en la octava candidata de una contienda que, desde el pasado noviembre, había seguido un guion predecible: siete candidatos, meses de diálogos y votaciones informales para conseguir el apoyo de los cinco miembros permanentes. El martes, ese guion se rompió.
No fue nominada por Ecuador. Tampoco por Líbano, país del que también tiene pasaporte. Sino por Tonga, un reino polinesio formado por unas 170 islas, de las cuales aproximadamente tres docenas están habitadas.
“Me siento honrada y es un privilegio anunciar que ahora soy candidata oficial al cargo de secretaria general de las Naciones Unidas”, publicó Baki en X, agradeciendo al rey Tupou VI de Tonga por “creer en una visión de paz y renovación institucional”.
Esa visión se apoya en gran medida en Trump, al que ha atribuido el mérito de haber desactivado una crisis mundial, desempeñando el papel que, en su opinión, debería tener la propia ONU: “Estábamos a punto de entrar en una Tercera Guerra Mundial si no hubiera sido por Donald Trump, quien intervino y nos salvó al garantizar las negociaciones”, afirmó el pasado diciembre en una entrevista con Radio Centro de Guayaquil, antes de añadir –sin dar más detalles– que ahora trabaja para apoyar sus esfuerzos de paz en Oriente Medio.
La amistad es más antigua, y más complicada, de lo que sugieren sus relatos durante la campaña electoral. En su autobiografía de 2021, Mi destino: horrores de la guerra y aspiraciones de paz, Baki escribe que conoció a Trump en 2000, dos años después de asumir el cargo como la primera mujer embajadora de su país en Washington, y que su relación se estrechó gracias al certamen de Miss Universo que ayudó a organizar en Ecuador en 2004. El libro dedica un espacio considerable a esa amistad, pero no se trata de una hagiografía: Baki también ha afirmado que criticó a Trump, durante su primer mandato, por su apoyo a Israel –concretamente, por su decisión de 2017 de trasladar la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén–. Es un detalle que su actual campaña no destaca.
Algunos defensores que han presionado para que, por fin, una mujer dirija la ONU, que hablan bajo condición de anonimato, afirman que su preocupación nunca fue simplemente que ganara un hombre, sino que pudiera surgir una candidata que encajara en el perfil del Gobierno de Trump. Citaban como ejemplos a figuras como la exfiscal general Pam Bondi, la exsecretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem y la exembajadora ante la ONU Nikki Haley. Entre ellos, el temor no es perder frente a un hombre, sino ganar con la mujer equivocada,........
