El doloroso declivede los imperios

Desde hace semanas, la página web de la Casa Blanca se abre con un texto que termina diciendo: “Hemos entrado indudablemente en una Edad de Oro de la grandeza estadounidense, que promete aún mayores oportunidades y seguridad en el futuro”. Un mensaje que el presidente Trump suele repetir añadiendo que su país es la primera gran potencia mundial en todos los ámbitos.

Es indudable que el poder de ese país es inmenso y que está en la vanguardia del mundo en muchos ámbitos cruciales para la economía, la política y la vida de los seres humanos. Pero la Administración estadounidense y su máximo líder hacen una lectura bastante parcial del lugar que Estados Unidos ocupa en el mundo.

Según las fuentes estadísticas internacionales más solventes, Estados Unidos no es ni mucho menos la primera potencia mundial en todos los aspectos: ocupa el último lugar entre las naciones más avanzadas en los indicadores de salud, el 64 en libertad de prensa y estado del clima y el medio ambiente, el 46 en esperanza de vida, el 29 en ausencia de corrupción, el 27 en movilidad social, el 26 en indicadores educativos y el 24 en la felicidad que sienten sus ciudadanos. Sí está en el primer lugar, por el contrario, en número de personas encarceladas, en muertes por armas de fuego, tiroteos escolares, muerte por drogas, quiebras familiares por gastos médicos, obesidad infantil, muerte por desesperación... y, entre los países más ricos del planeta, también en desigualdad de ingreso y riqueza, mortalidad materna y pobreza infantil. En cuanto a indicadores económicos, igualmente es cierto que Estados Unidos es la primera potencia mundial en gasto militar y endeudamiento. Lo mismo que ocupa esa posición de privilegio por el número de guerras que ha provocado o en las que ha participado, y en los golpes de Estado que ha impulsado o dado directamente, utilizando sus servicios de inteligencia o fuerzas armadas.

Estados Unidos destaca sobremanera en los rankings mundiales. Es cierto. Pero también lo es que todas esas posiciones de vanguardia, como acabo de señalar, no son precisamente para sentirse orgulloso, y no permiten afirmar que ese país se encuentre en una edad de oro.

La verdad es que Estados Unidos es un imperio en declive. Hay unos datos muy elementales que quizá lo demuestren de forma muy rápida y elemental. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, su Producto Interior Bruto representaba el 50 % del global, su producción industrial equivalía al 60 % de la de todos los países del mundo juntos, y disponía del 80 % de las reservas de oro existentes en el planeta. Hoy día, el PIB de Estados Unidos representa el 25 % del mundial, su industria el 17 % de la producción........

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