Lo de Flo, Trump y Ayuso. Lo de Illa
1- Florentino ha hecho un Trump. O un Ayuso. O un vestuario del Real Madrid –a partir de ahora, RM–. Una explosión de la que todo el mundo habla. Es decir, una explosión que impide oír hablar de otra cosa. Es decir, un parón informativo, un silencio. ¿Qué ha pasado?
2- Básicamente, ha sucedido una o dos de estas dos cosas. A saber: a) una explosión controlada. Según a) esa explosión ha conseguido el siguiente orden: se ha evitado aludir, hablar, pensar en una crisis descomunal del RM –que es lo que sucede; el RM, un Estado, un símbolo, una suerte de Monte Athos, un presupuesto descomunal, la NASA, el Silicon Valley español, no pita en el siglo XXI; se trata de una crisis estructural, como la que en su día sufrió Cataplasmas Gutiérrez, empresa de la que, por eso mismo, nadie ha oído hablar esta mañana a primera hora–, para pasar a hablar, simplemente, de Flo. Pero claro, también ha podido pasar b).
3- La cosa b) consiste en una explosión, absolutamente desordenada, de un sujeto que está dibujando la época. Se trata del supervillano. ¿Qué es, filológicamente, un supervillano? Es un ser antiquísimo, tan antiguo como el Estado. Es, concretamente, alguien sumamente adinerado y, por ello, tan poderoso como el Estado, al cual, usualmente, se enfrenta, por exigencias del guión. Uno de los primeros supervillanos codificados fue Craso, el hombre más rico de Roma, fundamental para acabar con la República romana. Más para acá es un sujeto que, en su plenitud, existió por los siglos de los siglos, salvo cuando el IRPF y el Impuesto de Sociedades lo moderaron, al menos durante unas décadas, hasta que el IRPF y el Impuesto de Sociedades pasaron a ser la broma que conocemos, momento en el que el supervillano volvió por sus fueros. ¿Qué fue el supervillano en sus glory days antes de estos glory days 2.0?
4- El supervillano local más determinante antes del IRPF no es otro que Juan March –1880-1962–. Un contrabandista –de tabaco africano en España; de alcohol cubano en EEUU cuando la ley seca– y usuario de la piratería –provocaba naufragios de barcos que, posteriormente, eran saqueados– que accedió a una riqueza tan descomunal que, para domesticarla, tuvo que hacerse banquero y político. Detenido por la República –Jaime Carner, primer ministro de Hacienda republicano: “O la República acaba con March, o March acaba con la República”–, se escapó de la cárcel, en horario de oficina y por la puerta principal, sobornando al carcelero, un visionario que, en breve, sería el director general del negociado cárceles en el franquismo. Inversor y patrocinador del golpe del 36, March fue, sin ser un intelectual, sino todo lo contrario, el intelectual más determinante del siglo XX, por encima de Ortega o de Chiquito. O, al menos, fue el ideólogo, el pollo fundamental en el trance traumático, sangriento, de acabar con un régimen –la República– y de crear encima de él otros dos –el franquismo, la monarquía–.
El supervillano local más determinante antes del IRPF no es otro que Juan March
El supervillano local más determinante antes del IRPF no es otro que Juan March
5- Un supervillano es un ser absolutamente libre, que va donde quiere y hace lo que quiere y que carece de inhibiciones, como lo son la educación, los modales o la empatía. Es importante saber, no obstante, que durante los Treinta Gloriosos –en España, el lustro escaso hasta que, en 1982, empieza la demolición acelerada del IRPF, hoy reducido a trampa para asalariados; y las casi dos décadas antes de crearse el IBEX, esa Sociedad De Amigos Del País De Juan March Pero En Absoluto De Jaime Carner– los supervillanos no estaban tan presentes en la política. ¿Dónde estaban? ¿Dónde vivían? En el único club en el que el portero les permitía el acceso. En el club de fútbol. Eran los constructores y chatarreros que presidían Primera y Segunda División. Eran los contrabandistas y piratas que no tenían acceso a la planta noble de ningún sitio, salvo ese. Si se fijan, esos presidentes de club –universales; en Francia existieron, como demuestra Bernard Tapie, presi del Olympique de Marsella; cantante, paraempresario, amigo de Mitterrand hasta que dejó de serlo, momento en el que fundó partido e intentó entrar en la política en modo Ruiz Mateos; eran los noventa, hace mil años; no lo consiguió; el primero en conseguirlo por todo lo alto, el pionero, el revolucionario, fue Berlusconi, ese precedente del presente; Berlusconi, ahora que lo pienso, también fue cantante; como Tapie; como Mazón; como Juanma Moreno; el presi de fútbol trasplantado a la política quiere ser cantante, personaje pop y ser........
