Lo de agosto

1- Casi todo muere en agosto porque agosto es la playa, y la playa es el mar, que es el morir. Agosto es así una roca contra la que las olas del curso chocan, explotan y, mayormente, mueren. Solo traspasa el arrecife la espuma de las más robustas, que atraviesan la barrera y conforman la humedad y el salitre de la realidad. Este artículo consiste en enumerar y depurar toda esa espuma de agosto. No será mucho, pero sí categórico. Como siempre, iremos del afuera hacia el adentro.

2- Este fenómeno no es exclusivamente del verano, pero el verano permite verlo. Afecta a todas las políticas, desde EEUU, pasando por la UE, hasta Oriente Medio. A saber: el Holocausto ha sido olvidado. Nadie recuerda su desmesura, sus consecuencias. Para ponderar la profundidad de ese olvido, se ha olvidado hasta en Israel, como demuestran los hechos en Gaza y Cisjordania. Ese olvido global es sumamente grave, en tanto el sistema post-1945 partía de esa presencia constante en la memoria. No olvidar lo sucedido, no repetirlo. De esa férrea voluntad, nació una derecha hoy inexistente. Que no olvidaba. Que permaneció, por décadas, varios kilómetros detrás de una línea, que no se podía transitar bajo ningún concepto. ¿Cuándo se jodió el Perú? Paulatinamente desde 1985. Ese 1985, recordemos, el presidente Ronald Reagan visita y rinde homenaje a las SS en el cementerio alemán de Bitburg. Desde entonces hemos accedido a la expansión de la puerilidad del mal, con una intensidad que, por fuerza, debe ser superior y más profunda que en los años 30 y 40, pues en los años 30 y 40 no había nada que olvidar aún.

3- Sobre la política en un mundo sin la memoria de la catástrofe. Dos señales veraniegas. Este verano a) las jefas del Ejecutivo de Dinamarca e Italia han compartido escenografías y criterios contra la inmigración –básicamente, recurrir a terceros Estados, a los que llevar la población no deseada; en los años 30-40, cuando aún no había memoria ni olvido, se hablaba de enviarlos a Madagascar; lo que acabó, en breve, siendo un eufemismo; tal vez, como hoy y ahora–. Y b) en Alemania se está dibujando una mayoría, tal vez absoluta, de AfD. ¿Qué significará una Alemania rearmada y, de pronto, sin el freno de la memoria, de nuevo temerosa ante su gran miedo histórico, esgrimido ya por Bismarck: su acoso y su fin, que nunca sucedió?

4- Sobre la desinhibición del mal –es decir, la maldad sin su moderación, que era la memoria–, este entrecomillado de una entrevista a Piketty leída este verano: “Las políticas de los republicanos y tories giran en torno de la identidad y a la inmigración, porque su fracaso de 30 o 40 años les impide el éxito social y económico”. Y, me temo, es así. Estamos en la última casilla del fracaso del neoliberalismo. Y en la primera de la siguiente secuencia lógica: la  maldad, ya sin memoria y, por ello, sin eufemismos y, prácticamente, sin programa, salvo el instante. El ejemplo y la metáfora es Argentina, un Estado que, este agosto, a través de una gestión inexplicable –literalmente– ha aproximado a su sociedad a algo que ya es, propiamente, el hambre. Argentina puede ser el primer Estado del mundo que entre en el Cuarto Mundo, ese nombre con el que se conocían las bolsas de miseria estructural en el Primer Mundo. Argentina puede ser así un Estado-bolsa de miseria estructural, allí donde hubo una economía, una sociedad, una cultura potentes.

5- Por lo demás, de EEUU han llegado cuatro olas con sus espumas.

6- Primera ola. Trump ha reclamado como territorio estadounidense el estrecho de Ormuz. Lo que es a) lenguaje. Y el lenguaje –conviene recordarlo, ahora que lo es todo– no es nada. Tras seis meses de guerra no ganada contra Irán, esa frase carece de significado. Pero también es b) cosmovisión. Trump alude a una nueva tipificación de territorios de EEUU, que ya no son solo el Estado, el Estado Libre asociado y el Territorio incorporado o no incorporado. Es el territorio conquistado, esa posibilidad que, gracias al fin de la memoria, vuelve a ser posible.

EEUU planteó, en un tratado comercial, la desaparición de la soberanía de Canadá 

EEUU planteó, en un tratado comercial, la desaparición de la soberanía de Canadá 

7- Segunda ola. Canadá ha abandonado las negociaciones con EEUU por la cosa aranceles. Ha trascendido que, en esas negociaciones, EEUU planteó a Canadá restricciones en su derecho a negociar acuerdos comerciales internacionales, cambios en el uso del francés, contrataciones públicas a empresas de EEUU, desmantelamiento de la industria láctea, control de los minerales… Es decir, que EEUU planteó, en un tratado comercial, la desaparición de la soberanía de Canadá. La negativa de Canadá –inusitada; ningún Estado o para-Estado/UE ha planteado esta ruptura a estas alturas del partido; la UE, recordemos, no lo hizo en su día, simplemente aceptó el plan de Trump en un campo de golf– es un cambio de velocidad en el........

© CTXT