Sánchez no llega a fin de mes

Si cuesta sudor y lágrimas pagar un alquiler de dos habitaciones en barrio obrero, imaginen un palacio en Moncloa. Es que no da. Es que está fatal la vida. También para Sánchez, un presidente del Gobierno al que las cuentas –y las encuestas– no le dan para llegar a fin de mes. España está a la cabeza del mundo mundial en crecimiento económico y mi amigo Manuel ha tenido que irse del barrio. Después de toda una vida y con los niños ya escolarizados, un día llegó la casera y –toc toc– les comunicó que tenía que subirles el alquiler 300 euros al mes. Tenía que, del verbo tener que. Es la fórmula habitual, de cortesía, utilizada por muchos propietarios de este país para evitar decirles a la cara a sus inquilinos que se han pasado al poliamor. Que ahora prefieren estar con muchas familias a la vez, todas guiris, todas de paso, todas con el bolsillo alegre por las vacaciones. Es normal que tener 300 euros menos al mes te cambien la vida, me decía Manuel, pero no deberían cambiártela tanto. Para una pareja en la que ambos miembros trabajan ocho horas al día en un país en el que la economía supuestamente funciona, sería entendible que 300 euros menos........

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