La inseguridad alimentaria crece con la guerra |
La encrucijada alimentaria global no reside en la escasez de calorías sino en la arquitectura fallida de un sistema que confunde el acto de nutrir con la mera lógica mercantil. Christoph Müller sostiene que pese a que la inseguridad alimentaria es un subproducto de sistemas políticos y económicos disfuncionales donde el acceso a la comida depende del poder adquisitivo y no de la disponibilidad real, la investigación agrícola ha caído en una trampa productivista centrada en cómo incrementar la cantidad de comida que se produce. Esto ha permitido utilizar el hambre como un escudo moral a nivel global y así evadir regulaciones ambientales y eludir la necesaria redistribución de la riqueza. Según Müller, exigir que la agricultura solucione el hambre sin abordar los problemas socioeconómicos de base ha desviado la mirada científica sobre los desafíos críticos de sostenibilidad. Por ello, dada la incapacidad de la agricultura de terminar con el hambre, Christoph Müller lanza un desafío: librar a la agricultura de su mandato histórico de seguridad alimentaria para que el sector pueda finalmente atender la urgencia climática y la biodiversidad sin el lastre de producir comida artificialmente barata. La propuesta es trasladar la responsabilidad de la seguridad alimentaria a los sistemas de protección social y a las políticas de ingresos, permitiendo que el mercado refleje los costes reales de producción y que la ciencia se enfoque en la integridad ambiental y el bienestar del agricultor.
Pero la ciencia también plantea una advertencia contundente señalando que el problema no es el mandato a la agricultura de alimentar a la población sino la narrativa económica que lo ha secuestrado. Hay coincidencia en que el paradigma productivista es una trampa peligrosa, pero despojar a la agricultura de su función primordial de dar de comer a la gente podría traer consecuencias no deseadas para la humanidad. La verdadera batalla se libra entre una visión del alimento como una simple mercancía destinada al crecimiento económico y la de una perspectiva basada en los derechos humanos que prioriza la nutrición, la salud y la adecuación cultural. Es necesario poner el foco en la agricultura industrial. Es la agricultura industrial la que debe ser liberada de un mandato de seguridad alimentaria que nunca tuvo intención de cumplir de forma real, ya que su fin último es la producción de bienes para mercados competitivos internacionales, no garantizar el derecho humano a la alimentación.
La propuesta social, justa y humanitaria implica un cambio radical de métricas que responda a un enfoque de derechos y donde la eficiencia no se mida exclusivamente en kilos por hectárea sino por ejemplo en........