Eurovisión y el blanqueo de un genocidio
La verdad, nunca he sido muy eurofan. He visto varías ediciones, sí, pero sin mucho conocimiento. Sabía quién representaba a España y poco más. Siempre ha sido una excusa para quedar con amigos, hacer palomitas y pedir pizza. Reírnos de las presentaciones cutres del principio, de la mayoría de canciones y fingir ser los más patriotas durante el ratito del televoto.
Al público lo que le gusta de Eurovisión es el espectáculo, los decorados, el brillibrilli, los fuegos, la diversidad, la visibilidad del colectivo LGTB, la sensación fiestera y festivalera que anuncia la llegada del verano, pero la realidad es que este concurso siempre ha tenido un tinte geopolítico.
Históricamente, las votaciones se han regido por las alianzas, amistades o conflictos entre países: los nórdicos y bálticos se apoyan mutuamente, la ex URSS tiene sus más y sus menos, Grecia y Chipre siempre se dan el máximo mutuamente, nosotros le damos bombo a Italia etc. Pero hace un par de años eso empezó a cambiar y, de repente, la mayoría de países europeos regalaban con entusiasmo sus 12 puntos a Israel. Los........
