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Europa no existe en la imaginación de sus ciudadanos

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14.05.2026

Lo que distinguió a nuestra especie –explica Yuval Harari en su libro Sapiens– no fue solo fabricar herramientas, sino fabricar relatos compartidos. Frente a otros humanos como los neandertales, los sapiens pudieron cooperar a gran escala porque aprendieron a creer juntos en ficciones comunes.

Desde este punto de vista, el imaginario de identidad europea sigue anclado en una perspectiva neandertal (con todo el respeto hacia los neandertales), en la medida en que hemos sido capaces de crear normas, derecho y monedas pero no la suficiente masa crítica de ciudadanos imaginando juntos una pertenencia común.

Anne-Marie Thiesse, reputada especialista en la historia cultural de la Europa contemporánea y en la formación de las identidades nacionales, participa también de una idea similar a la de Harari al hablar del imaginario común en su libro más reconocido: La creación de las identidades nacionales: Europa, siglos XVIII-XX (1999). Thiesse piensa que, si fuimos capaces de producir tantas identidades nacionales distintas con un mismo repertorio cultural, deberíamos ser capaces de construir una pertenencia común que no borre la diversidad, sino que la organice como patrimonio compartido.

Thiesse piensa que deberíamos ser capaces de construir una pertenencia común que no borre la diversidad, sino que la organice como patrimonio compartido

Thiesse piensa que deberíamos ser capaces de construir una pertenencia común que no borre la diversidad, sino que la organice como patrimonio compartido

Una idea ciertamente liberadora para una Unión Europea atascada en el fragmentado laberinto de sus identidades locales.

El pasado 9 de mayo se conmemoró como todos los años el Día de Europa, fecha de la histórica Declaración Schuman de 1950 sobre la que se apoya la construcción de la actual Unión Europea. Dado que coincide con el 40 aniversario del ingreso de España y Portugal, los actos de este año han contado con más contenido y difusión.

Para los funcionarios europeos es un día festivo no laborable y una jornada de puertas abiertas en los principales edificios de las instituciones en Bruselas. Charlas, actos culturales, maratones.... en cada país las oficinas europeas organizan eventos en los que no falta el izado de la bandera, los discursos de rigor y la “Oda a la Alegría” (movimiento final de la Novena Sinfonía de Beethoven e himno oficial de la UE). Sobre esta bella melodía, el Consejo de Europa encargó en su día versiones de diferentes estilos musicales, incluida una en hip hop, que no están nada mal. Hasta aquí todo correcto.

En el día de Europa constatamos también que tenemos moneda, Parlamento, reglamentos y directrices bien ordenadas y explicadas en inabarcables páginas web. Tenemos, en efecto, bandera e himno, pero constatamos también la ausencia de emoción.........

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