Gobierno ganó oxígeno, pero Bolivia paga la factura |
Tras más de seis semanas de bloqueos que paralizaron al país, el Gobierno evitó una crisis institucional y los movilizados no lograron sus objetivos políticos principales. Sin embargo, detrás de las apariencias de una tregua, nadie puede proclamarse verdadero vencedor. Bolivia asistió a una confrontación donde todos perdieron algo y donde el país terminó pagando la factura más alta.
En esta segunda semana de junio las carreteras comienzan a despejarse y los puntos de bloqueo fueron levantándose gradualmente, surgió una narrativa inmediata: el Gobierno había derrotado a los movilizados. Las imágenes de camiones volviendo a circular y mercados recuperando parte de su abastecimiento reforzaron esa percepción. Sin embargo, las crisis políticas rara vez producen vencedores absolutos. Lo ocurrido durante estas semanas deja una conclusión distinta: el Gobierno evitó caer, los movilizados no lograron imponerse y el país entero terminó pagando los costos de la confrontación.
Para comprender por qué nadie puede considerarse vencedor, basta observar la magnitud del conflicto. Los bloqueos llegaron a superar los noventa puntos en varios departamentos, afectando el transporte de personas y mercancías en Cochabamba, Oruro, Potosí, La Paz, Chuquisaca y Santa Cruz. Los enfrentamientos dejaron fallecidos, heridos y centenares de detenidos. Durante más de cinco semanas, Bolivia sufrió una de las mayores paralizaciones de los últimos años, con consecuencias económicas y sociales que seguirán sintiéndose durante meses.
Al analizar el pulso político, puede afirmarse que hubo momentos en los que la COB y parte........