Cuando el reclamo deja de ser protesta y pasa a ser barbarie
Es lamentable decirlo, pero, gracias a la permisividad de los diferentes gobiernos, el bloqueo de caminos y carreteras en Bolivia ha pasado a prostituir el concepto de “protesta”, llevando al país a la degradación de la convivencia democrática, la normalización del abuso y el uso de un discurso violento, radical e inhumano, amenazando fracturar aún más a la sociedad, por causa de la mala política, las dictaduras sindicales y organizaciones bien remuneradas que hacen de la pobreza, la ignorancia, la necesidad y la precariedad, un gran negocio.
En momentos en que el país atraviesa nuevamente por una alta conflictividad, con los bloqueos como principal expresión, un sondeo público realizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) ha arrojado cifras contundentes. Los resultados son casi unánimes y revelan cómo la ciudadanía está llegando al hastío frente a la espiral de violencia de los bloqueadores.
A decir del sondeo, un 96% de los encuestados rechaza el bloqueo como medida de presión; 95% considera que el diálogo debería imponerse a la confrontación; 97% afirma que bloquear atenta contra el derecho al trabajo y la libre circulación; un 98% cree que perjudica al desarrollo del país y daña su imagen internacional; el 96% afirma que el bloquear es........
