El ultimátum y la autoridad
Evo Morales, no en su calidad de expresidente sino de dirigente sectorial, dio plazo hasta el próximo sábado 3 de octubre para que el Gobierno abrogue los decretos referidos al precio del diésel y a la reorganización, disolución o liquidación de empresas públicas. Advirtió que, si no lo hace, diez días después, el 13, comenzará una marcha nacional. En concreto, amenazó: “Si no es de buenas va a ser a malas”.
Claramente, se trata de la pretensión de condicionar una decisión del Estado mediante la capacidad de movilización de un sector. Pero, después de casi 44 años de democracia, llegó la hora de preguntarse sobre la legitimidad de los llamados de ciertas dirigencias.
Morales fue presidente de Bolivia, pero dejó de serlo. Actualmente no ocupa ningún cargo dentro de la administración pública; en cambio, representa un liderazgo orgánico de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, desde donde ha encabezado acciones y pronunciamientos políticos públicos en los últimos años, pese a tener dos mandamientos de aprehensión que no se ejecutan hasta........
