Farmear aura |
El lenguaje evoluciona y se modifica a medida que la humanidad inventa nuevas cosas, se producen nuevas circunstancias o que la propia naturaleza da lugar a fenómenos nuevos. Los términos que surgen traen, muchas veces, combinaciones entre lenguas diferentes, en tanto otros siguen el canon clásico de derivar del griego o el latín. Al fin de cuentas, si la naturaleza y la humanidad se transforman es lógico que las lenguas vivas también lo hagan y den nacimiento a nuevos términos, en muchos casos insospechados.
El castellano, una de las lenguas que hablamos en Bolivia, es maravilloso. Ubicada entre las cinco más habladas del planeta, esta lengua es la que permite la comunicación entre todos quienes hablan una diversidad de lenguas en nuestro país, como el quechua, el aimara y el guaraní.
Desde luego, en nuestra lengua hay expresiones que llaman la atención, como, por ejemplo, “llena ese vaso hasta la mitad”; o “¡ahora verán mañana!”, amén de varias otras, algunas incorporadas en la “metafísica popular”.
Durante los años 90 del siglo pasado me llamó la atención una que espetó una de mis hijas cuando le ofrecí ir al cine el sábado siguiente. ¿“De bolas, papi”?, me preguntó. En medio de mi sorpresa, recibí una explicación sobre el sentido de la expresión que, en mis épocas, era para referirse a alguien valiente o a algún sujeto estúpido. Pero........