Finalmente, Unión Europea admite equivocación en relación a nuclear

La onda extremadamente “verde” que llegó prácticamente a “odiar” tanto a fósiles (petróleo), al gas (luego tuvieron que reclasificarlo como elemento de transición) y a la generación eléctrica vía nuclear, de hace unos años atrás logró su objetivo: que Europa no haya crecido en desarrollo energético y sea dependiente, en parte, de Rusia. 

El presidente Trump se cansó de decirles a los europeos que deben alcanzar urgentemente su autonomía energética. 

En 2022 yo escribí, y me ratifico: Dejar de cerrar reactores. Si a alguien no le gusta la energía nuclear pues se aguanta. Es eso o seguir dependiendo de los rusos. Tenemos que ser verdes sí, pero no a costa de nuestra libertad o vida. Si la nuclear nos garantiza energía algo más limpia a bajo coste y dejando de usar gas (ruso) hay que continuar con la nuclear hasta que los proyectos eólicos y solares sean robustos.

Ahora, años después la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, aseguró que Europa cometió un “error estratégico” al alejarse de la energía nuclear y anunció que el Ejecutivo comunitario movilizará 200 millones de euros para apoyar la inversión privada en tecnologías nucleares innovadoras, en el marco de la Cumbre sobre la Energía Nuclear organizada por Francia y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) en París.

 Bien por la admisión y mal por el monto, no es significativo.

Ahora van a apostar a los pequeños reactores modulares (SMR) con el fin de poner esta tecnología en funcionamiento a principios de la década de 2030.

Deben apurarse en armonizar normas y agilizar procedimientos de autorización y estimular inversiones privadas para desarrollo del combustible nuclear y tecnologías relacionadas.

Esta admisión de error de la presidenta es porque bajo las condiciones en que tienen prácticamente prohibido el consumo de petróleo, detestan el gas y la energía nuclear, entonces no pueden garantizar la independencia energética, la seguridad del suministro y la competitividad industrial del continente; además necesitan mucha inversión adicional en redes eléctricas, capacidad de almacenamiento y flexibilidad del sistema energético.

Está más que claro que la energía nuclear juega un rol clave en la matriz energética europea, contribuyendo a la independencia energética, la descarbonización y la transición hacia fuentes bajas en emisiones.

A pesar de desafíos como el rechazo ambiental y la gestión de residuos, recientes cumbres y datos estadísticos destacan su potencial para expandirse, especialmente con tecnologías innovadoras como reactores modulares pequeños (SMR). 

En una de mis anteriores columnas, “Energía nuclear para la transición energética”, enfatizo el rol de generación eléctrica en la transición energética regional. 

Algunos datos: En 2024, la energía nuclear representó el 23,3% de la electricidad total generada en la UE, con una producción de 649.524 GWh, un aumento del 4,8% respecto a 2023. Esto marca el segundo año consecutivo de crecimiento tras una caída en 2022. 

En febrero de 2026, Francia tenía la mayor capacidad neta (alrededor de 61 GW), seguida de otros países europeos. 

Para alinearse con el Escenario Net Zero de la AIE, Europa necesita aumentar la capacidad nuclear a un ritmo de ~22 GW anuales globales en lo que resta de esta década. 

El gas, la nuclear, las renovables son la ecuación perfecta para ir reemplazando, de a poco al petróleo. Basta de ideología. 

Europa debe dejar de lastimarse a sí misma. En lo político y económico. Estados Unidos ya les salvó el derrier dos veces (1919 y 1943). Toca a Europa ser autónoma en energía porque ello le dará autonomía industrial, económica y política. Mi mejor deseo de prosperidad a la querida Europa, que finalmente va despertando de lógicas socialistas que hacen daño.


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