Fin de la luna de miel: ¿Y ahora?
Una práctica consuetudinaria de la política boliviana consiste en la famosa “luna de miel” por la que las flamantes autoridades electas disponen de aproximadamente 100 días para tomarse la fotito con la anhelada banda, designar a su gabinete, inventariar los muebles de la casa dejados por sus antecesores, si es que no barrer los restos con su escobita nueva y, en fin, organizar lo que será su performance por el lustro que les espera.
Tratándose de las flamantes electas en las recientes subnacionales (alcaldes, gobernadores y sus respectivos concejos y asambleas), esa luna de miel ha comenzado a terminarse, si es que no ya acabó, pues fueron posesionadas a inicios del pasado mes de mayo, con lo que ahora el soberano, los electores, el pueblo, como gustan decir los demagogos, empezaremos legítimamente a exigirles que comiencen a cumplir sus delirantes promesas electoreras, para no temer y/o pensar que fueron otros phajpakus de turno. De ahora en adelante la cosa es poniendo, diríamos coloquialmente.
Ciertamente que entre la significativa cantidad de flamantes electos hay de todo y para todos........
