#No a la impunidad institucionalizada

Aunque huela a otra de Perogrullo, los daños y perjuicios que los ciudadanos hemos sufrido con motivo de los últimos bloqueos criminales son multimillonarios y, si es que no los superan, se acercan a los de la pandemia y la cuarentena. Y no escribo solamente de los materiales (miles de millones de dólares) sino también de lo más valioso, al menos en sociedades medianamente civilizadas, como son las vidas humanas. Habría además que añadirle como agravante que ese flagelo azotó a grupos desde ya vulnerables y a una economía en grave crisis… por más de 50 días. Estamos entonces, mutatis mutandis, ante una suerte de crimen de holocausto (del latín “holocaustum”: sacrificio con quema de la víctima), pues fue sistemática y dolosamente perpetrado por hordas organizadas que, al privar dolosamente de alimentos, medicinas y demás insumos vitales para millones de seres humanos incluyendo a quienes decían defender, les pusieron y/o generaron en situación de exterminio, conducta que hasta se encuentra tipificada por el Estatuto de Roma para la Corte Penal Internacional. Ej: Aquí en Chuquisaca, apareció un “nazi........

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