Nueva etapa política |
El desescalamiento del conflicto en algunos sectores, no debe inducir al Gobierno a suponer que se está llegando a un final, más bien debería ponerse en máxima alerta y tomar con la debida seriedad las amenazas de las organizaciones campesinas de Los Andes que advierten que cortarán los servicios agua y luz a La Paz y el Alto y la instrucción de Evo Morales de seguir con los bloqueos de manera indefinida. Estas criminales advertencias e instrucciones suenan a una alarma que indica que ha llegado la hora decisiva.
La retórica de la pura denuncia, de anuncios incumplidos, de pedir y no hacer, de detener a conspiradores que luego salen libres en su condición de héroes, de rogar se abran corredores humanitarios y no imponerlos, de dar un última oportunidad al diálogo, ha llegado a su fin. La nueva etapa es política y requiere decisiones políticas concluyentes.
Ya no es posible que el poder siga en manos de los bloqueadores, que la presidencia haya dejado de ser el símbolo del poder político trasladándose al Chapare.
La gravedad y el drama que atravesamos los bolivianos, se contrapone al comportamiento de los hombres de estado, las dudas son inmensas, dónde está el gobierno, qué piensa si es que lo hace, qué pretende, por qué no se conduele del sufrimiento y de la vulneración de los derechos de millones de bolivianos, hasta cuándo piensa permitir que los conspiradores sometan a su voluntad a Bolivia y la conduzcan a la catástrofe, prolongar el conflicto suponiendo que desgastará a la conspiración delincuencial sin tomar en cuenta los daños que se está causando a la........