Ni rasputines ni mata haris nativos
El campo político sale de su modorra y empieza a tomarle el pulso a la crisis. Finalmente, tocan la tecla do, abandonan su desorejada actitud y se ponen a tono con la realidad.
El anuncio presidencial de estar predispuesto a impulsar una reforma constitucional parcial y buscar a líderes políticos y de bancadas para el efecto; el primer acuerdo legislativo para impulsar la reforma parcial de la Constitución; la presentación de propuestas al Parlamento de iniciativas por parte de fuerzas políticas, así como la reiterada exigencia de intelectuales de abordar el tema, dan la impresión de que se está retomando el camino de considerar lo importante.
De inicio, se vislumbran dos tendencias para el tratamiento de la reforma constitucional: por un lado, unos apuntan a una reforma parcial y, por otro, a una reforma total. En ambos casos existen motivaciones políticas que deben ser transparentadas, en la medida en que una reforma constitucional debe responder a los cambios políticos, sociales, económicos, morales e históricos que se producen y ser regulada por normas fundamentales. En suma, es una necesidad, no un capricho.
Una reforma parcial no altera la estructura fundamental ni los principios básicos de lo regulado para el funcionamiento del Estado, en tanto que una reforma total, justamente, apunta a efectuar profundos cambios tanto en........
