Linchamiento moral
El linchamiento moral al que está siendo sometido el exministro de Hidrocarburos Mauricio Medinaceli no es un acto de justicia, es, más bien, una demostración de cómo opera el poder político que, pese al cambio de su titular, mantiene las pautas culturales heredadas del régimen autoritario.
No es un acto aislado, es una forma de ser que fue inaugurada por el masismo y que ha penetrado hasta las estructuras más íntimas de importantes sectores de la sociedad, que participan con gozo del linchamiento y sus verdugos son albergados en la carpa circense institucional plurinacional que en lugar de ser desmontada ha sido prolongada en su existencia.
Bolivia está a la par de lo que sucede en el mundo. La política ha perdido su esencia, ahora es apenas un espectáculo que utiliza las redes sociales para amplificar sus miserias. Abundan unos especímenes que se regodean con el mal ajeno, experimentan placer al ver sufrir a otros; no buscan la verdad ni........
