Psicosoma | El silencio cómplice
Psicosoma | El silencio cómplice
Cuando una sociedad niega su sombra, su devastación es inminente.
O inventamos o erramos.
21/07/2026.- En este mundo globalizado, de interacciones continuas y monólogos internos, es casi imposible cultivar el silencio, apartar el ruido exterior e interior, porque siempre se trama una "película" que se monta en el barrio, en las redes, en la familia, en la pareja y siempre bajo ese tejemaneje de la agenda del poder unívoco: el "ojo de Dios".
Trabajar de forma disciplinada para sentir y conocer la voz o las voces interiores se concibe como "una pérdida de tiempo", y menos agrada estudiar la mente, la psiquis, el alma o la energía. Cuesta dedicar tiempo a vernos. ¿Qué somos cuando nos quitamos las máscaras? Olvidamos mirar "el espejo del alma" y preferimos vivir sin percibirnos, aupando agendas y sueños de otros, mientras la sombra nos dirige con sus proyecciones y "amamos" a líderes mesiánicos, artistas, políticos y narcisos que aparentan tener la llave de la supuesta felicidad.
Mientras tanto, se teme estar en silencio consigo mismo, conocer los miedos y entender cómo ese proceso de autoconocimiento es un eureka cotidiano, de curiosidad, escucha y atención plena al observar las proyecciones de nuestros deseos o carencias en los demás. Siempre "la noche oscura del alma" abre nuevos umbrales ante situaciones borderline, de catástrofes extremas o imprevistas, ¡y cuánta ayuda psicoemocional aportan los simulacros ante situaciones de desastres ecológicos! La sociedad sería menos violenta si conectara con el silencio como una forma de respirar lenta y profundamente, de apagar los ruidos y así transitar las tormentas anímicas, el dolor y la plenitud en un estado consciente.
Sin embargo, la dependencia a cualquier medio de comunicación —redes sociales, radio, televisión, computadoras, libros—, que nos somete y nos atrapa en sus narrativas o comercialización, lo........
