menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Aquí les cuento | Papi Miro

18 0
27.06.2026

Aquí les cuento | Papi Miro

  Es verdad, uno nunca

                                  debe dejar la arena donde

 imprimió su primera huella.

—¡Qué bueno que al fin te volviste a tu lugar, muchacho! ¡Mira que todavía estás joven y puedes aprender lo que se te olvidó del diario existir de la playa!

Fue ese el saludo que acompañó el abrazo de bienvenida, a Alexander. Aquel niño que creció en la playa, que montaba, a caballo sobre los trenes de pesca aprontados al lado del pretil, que contiene la marea donde el bote danza mostrando la popa a escasos dos metros de distancia.

El muchacho fue un regalo de la vida. Llegó con su madre, desde Ciudad Bolívar, a conocer Merito y se quedó junto a ella enredada en la atarraya de afectos lanzada por el fuerte pescador.

En esa costa del interior del golfo de Cariaco, se establecieron las comunidades ancestrales de pescadores; partiendo desde Manicuare, Tacarigua, Mero, Merito, Las Tacuas, Los Cañones, El Turrón, La Conserva, El Ojeo, Salazar, La Angoleta y dale hasta más allá.

Cuánta vida y cuánta historia habita en esta costa visualizada desde la carretera, que conduce desde Cumaná hasta San Antonio del Golfo.

Las casas se miran a lo lejos, mojándose los pies en la orilla. Al pie de los cerros enrojecidos de sol, salpicada de calvas montañas, con pelos dispersos de cardones y milenarios cujíes; sobre un suelo de granito fracturado y regado al voleo.

Alexander había partido una madrugada junto a Licho, un amigo de Tacarigua, uno de los tantos que pateaban la pelota........

© Ciudad CCS