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La contrarreforma educacional de la ultraderecha chilena: claves para su análisis inicial

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Créditos imagen de portada: Jesús Martínez / Agencia Uno

Contrario a lo que algunos creen, la ultraderecha chilena ha venido avanzando desde hace tiempo en propuestas de transformación –esencialmente- del sistema escolar con subsidio público, inspiradas en lo fundamental en el gobierno de Meloni (Italia), no siendo pertinente confundir la aparente simpleza de sus argumentos con el eventual impacto de sus medidas.

Para los gobiernos democráticos –salvo excepciones- la educación es muy importante tanto en el plano de lo cultural como de lo instrumental. Lo fue para la Concertación y ahora pareciera que lo será para el nuevo gobierno conservador. Por lo mismo, esta es una materia con profunda raíz ideológica, que más que sustentarse solo en datos duros que avalen las propuestas, se selecciona aquella información que respalda los argumentos esgrimidos por cada quien, para sostener sus posturas, lo que en este caso también pareciera cumplirse.

Entonces, más que encontrarnos ante una propuesta articuladora de un rediseño del sistema educativo, estamos ante algunas iniciativas –aparentemente puntuales- pero suficientes para cambiar el rumbo de la educación escolar financiada por el Estado.

Un aprendizaje de estos 45 años de consolidación del neoliberalismo en nuestra educación (matizado con ciertos correctores instalados tras la dictadura en diversos gobiernos), es que no se necesita de proyectos tan completos ni considerados en sus impactos últimos para instalar transformaciones decisivas para el sector.

La evidencia de nuestro país al respecto es contundente. En todos estos años el neoliberalismo ha desafiado exitosamente al progresismo en educación, al extremo que la educación pública ha terminado siendo conminada prácticamente a un “nicho de menos del 35% de la matrícula total del sistema”, la cual cerca del 25% está en territorios urbanos donde compite con los privado-subvencionados (el 10% restante corresponde a matrícula rural donde el sector público es hegemónico).

La clave de la vigencia de la lógica de funcionamiento neoliberal en la escuela ha sido su sistema de financiamiento. Fenómeno subestimado hasta hoy por las corrientes progresistas, al extremo que éste sigue operando prácticamente sin cambios que conlleven una alteración relevante de sus principios, incluso este mecanismo de financiamiento sigue siendo el mismo para las escuelas de los Sistemas Locales de Educación Pública.

En esta materia destaca que ningún país en el mundo –excepto Chile- aplique un sistema de subsidio fiscal a la educación escolar basado en la asistencia diaria de los estudiantes al establecimiento escolar. “Amarrar” el financiamiento a la asistencia de los estudiantes al centro educativo es intentar negar la naturaleza operacional de un establecimiento escolar, configurada mayoritariamente por costos fijos independientes del número de estudiantes que asisten a ella. También sabemos que este mecanismo “castiga” a los estudiantes de sectores más vulnerables pues –entre otros factores- estos presentan problemas de asistencia al establecimiento debido a elementos climáticos, de distancia del establecimiento, de traslado diario y más aún, de enfermedades vinculadas a mayor morbilidad sanitaria, aspectos que nada tienen que ver con la lógica de mercado con la cual opera el modelo de financiamiento escolar vigente.

Al tenor de lo señalado, sería importante preguntarnos: ¿por qué países serios que utilizan criterios de financiamiento de mercado en educación no aplican este mecanismo de asignación de recursos “tan originalmente chileno”? Como también sincerarnos acerca de por qué en casi........

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