La pausa monetaria que no tranquiliza a nadie |
La política monetaria global ha entrado en una fase incómoda, la de aparentemente no hacer nada… mientras todo cambia. Esta semana, tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo han decidido mantener los tipos de interés sin variaciones. Sobre el papel, continuidad. En la práctica, tensión. Porque esta pausa no responde a una economía en equilibrio, sino a una acumulación de incertidumbres (geopolíticas, energéticas y macroeconómicas) que obliga a los bancos centrales a ganar tiempo sin perder credibilidad. El telón de fondo no es menor. El shock energético derivado del conflicto en Oriente Medio
Para seguir leyendo este artículo de Cinco Días necesitas una suscripción Premium de EL PAÍS
-el-ibex-35.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://cincodias.elpais.com/mercados-financieros/2026-04-30/la-bolsa-y-el-ibex-35.html" data-link-track-dtm="">vuelve a tensionar precios y expectativas. No se trata solo del impacto directo sobre la inflación, sino de algo más delicado, como sería que ese encarecimiento se filtrase durante mucho tiempo al resto de la economía y alterase decisiones de consumo e inversión. Es ahí donde los bancos centrales ven el verdadero riesgo, no tanto en el dato de inflación de hoy, sino en la persistencia de la de mañana.
En la eurozona, el BCE se mueve en un terreno especialmente resbaladizo, al tratarse, en su conjunto, de una economía con menor tracción y dinamismo, algo que viene de lejos. La institución presidida por........