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La resistencia a la IA son los jóvenes. Y sobre todo las jóvenes

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30.05.2026

El ex consejero delegado de Google Eric Schmidt daba una charla en la Universidad de Arizona el pasado día 17 ante unos 10.000 graduados. Cuando empezó a hablar de cómo la inteligencia artificial va a cambiar el mundo, los estudiantes respondieron con un sonoro abucheo. Schmidt dijo comprender sus recelos: “Hay un miedo en vuestra generación: que el futuro ya está escrito, que vienen las máquinas, que se esfuman los empleos, que se destruye el clima, que la política está fragmentada, y que estáis heredando un caos que no habéis creado”. No ha sido el primer abucheado por vender la IA en los campus: le pasó a Scott Borchetta, consejero delegado de Big Machine Records, en Tennessee, y a Gloria Caulfield, ejecutiva inmobiliaria, en Florida. En cuanto suena la palabrería habitual (“La cuestión no es si la IA moldeará el mundo. Lo hará. La cuestión es si tú moldearás a la IA”, decía Schmidt), los jóvenes se revuelven. Y muy en particular ellas, las jóvenes, las más despiertas ante las nuevas amenazas. Solo faltaba que se sumara a la ola alguien no tan joven, el papa Leon XIV, que ha sentenciado en su primera encíclica: “La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta con regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”.

Algunos activistas han ido mucho más lejos que un abucheo: cuatro de ellos llevaron a cabo huelgas de hambre el pasado otoño, inspirándose unos a otros en distintos rincones del planeta, para exigir que se detengan los avances hacia la superinteligencia (o inteligencia artificial general, IAG), que ven como un paso hacia la extinción humana. El primero fue Guido Reichstadter, de 56 años, que se instaló frente a la sede de Anthropic en San Francisco (y aguantó sin comer sólido 30 días). Sus emuladores eran tres veinteañeros: el francés Michaël Trazzi y el holandés Denys Sheremet se unieron frente al laboratorio de Google DeepMind en Londres (el primero se desmayó tras siete días; el segundo aguantó 16). Y, en Bangalore (India), Samuel Shadrach retransmitió su ayuno por YouTube durante 18 días. ‌Trazzi, que ha sido investigador de ciberseguridad y fundó la organización Stop the AI Race, contaba su experiencia en este documental (en inglés).

Solemos pensar que los jóvenes de hoy, la segunda generación de nativos digitales, abrazan sin reservas las herramientas tecnológicas que aterran a sus mayores. El tópico no se sostiene, y nunca fue verdad. Lo que da más miedo a los trabajadores de mediana edad, cuarentones y cincuentones, es quedarse obsoletos y por eso se lanzan a usar las aplicaciones de IA como antes habían hecho, ya adultos, con internet, el teléfono inteligente........

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