De cómo la legislación blinda el estatus de los sindicatos |
Desde que la Gran Recesión de 2008-2013 quebró la tendencia de progreso de los 30 años previos, la población española, como la de toda Europa, entró en convulsión social y experimentó un revisionismo político sin precedentes, otorgando un poder desconocido a las alternativas populistas y radicales, y poniendo contra las cuerdas a las acomodadas formaciones políticas tradicionales. Cuando se trataba de recuperar la estabilidad laboral destruida, los sindicatos, cuestionados también por una parte de la sociedad, permanecieron inmunes al contagio y
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rump.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2026-04-20/los-sindicatos-llaman-a-convertir-el-primero-de-mayo-en-un-grito-contra-la-guerra-y-el-vasallaje-a-trump.html" data-link-track-dtm="">conservaron su estatus, impidiendo que ninguna organización radical entrara en un territorio que la legislación protege y que ellos consideran exclusivo.
Los partidos que lideraron la política en democracia desde 1977, que cubrían el espectro sociológico de la derecha y la izquierda, vieron cómo, a resultas de la recesión, los extremos populistas invadían su territorio natural por la izquierda, por la derecha y por el centro. Y, en sucesivas operaciones defensivas, Partido Socialista y Partido Popular absorbieron los idearios radicales respectivos de Podemos y de Vox, y hasta cayeron puntualmente seducidos por la irrupción tan fulgurante como gaseosa de Ciudadanos. Los socialistas viajaron a las posiciones de Podemos, se mimetizaron con ellos y les dieron cancha ejecutiva y legislativa, y los populares han hecho, y harán si lo necesitan, lo propio con Vox.
Por el contrario, los dos grandes sindicatos, que condujeron en comandita con la patronal las relaciones industriales desde la Transición, que perdieron poder de prescripción y que estuvieron en el punto de mira de la crítica social en muchas........