Retrato económico de España con crisis del Golfo al fondo

Nada que ver con lo sufrido tras la invasión de Ucrania y las consiguientes sanciones europeas a Rusia. Pero los efectos, al parecer no previstos, de la disparatada y caótica guerra desatada por Netanyahu contra Irán, con Trump como acompañante, se están notando ya en España en forma de subida de precios de los carburantes y pérdida adicional del ya mermado poder adquisitivo de las familias. De prorrogarse el conflicto, escalar o dar lugar a efectos de segunda ronda, el daño será mayor y, seguramente, el Gobierno tendrá que aprobar otro paquete de ayudas, complementario al que ha sido convalidado por el Congreso la semana pasada.

La economía española se encuentra en una buena situación para absorber, de momento, los efectos negativos de esta crisis. Pero no minimicemos los riesgos porque, según la Agencia Internacional de la Energía, ha causado ya “la mayor amenaza para la seguridad energética mundial”, mientras el Fondo Monetario Internacional señala que está provocando “perturbaciones significativas” que pueden llevar a un frenazo mundial de la economía en un contexto dirigido por líderes desequilibrados, lo que nos obliga a “pensar en lo impensable y prepararnos para ello”.

El impacto negativo derivado del conflicto del Golfo se produce sobre una economía española que podemos definir por dos rasgos esenciales. Mantiene un crecimiento sólido (según el FMI), pero en ella se atisba ya una desaceleración gradual como consecuencia del freno paulatino de los factores que la han impulsado: los Fondos Next Generation, la........

© Cinco Días