Por qué pueden los inversores seguir confiando en la reversión a la media

En el último siglo, las acciones de EE UU de pequeña capitalización han superado al mercado en más de dos puntos porcentuales al año. Las firmas baratas en relación con su valor contable también lo han hecho ligeramente mejor desde 1926. El último Global Investment Returns Yearbook de UBS se muestra ambiguo sobre las razones por las que estos llamados factores de inversión ...

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han superado históricamente al mercado. Quizá –sugieren los autores Elroy Dimson, Paul Marsh y Mike Staunton– se trate de “anomalías transitorias”, que dejan de funcionar una vez que se identifican. No son bases especialmente tranquilizadoras para invertir el patrimonio propio.

El veterano inversor Jeremy Grantham, cofundador de la gestora bostoniana GMO, ofrece una explicación intelectualmente más satisfactoria de las “anomalías” del valor y la pequeña capitalización. En sus memorias recientemente publicadas, The Making of a Permabear: The Perils of Long-term Investing in a Short-term World (La formación de un bajista permanente: los peligros de invertir a largo plazo en un mundo cortoplacista), que ayudé a compilar, Grantham explica cómo en los años 70 fue quizá el primer inversor en construir una serie histórica de acciones de pequeña capitalización que se remontaba a 1926. En la era previa al uso generalizado de los ordenadores en la industria de la inversión, elaboró su índice penosamente a mano. Fue un trabajo hecho por pura pasión.

Grantham hizo algunos descubrimientos interesantes. En primer lugar, las small caps habían batido al mercado desde 1926, un hallazgo que los académicos de las finanzas no adoptarían hasta más tarde. Segundo, “su comportamiento relativo [frente al mercado] se movía en ciclos, subiendo y bajando”. Tras periodos en los que las pequeñas capitalizaciones se habían quedado muy rezagadas frente al mercado, tendían a recuperar terreno: “El péndulo........

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