Un debate con aroma electoral

En un país envuelto en un ciclo electoral de alta intensidad, Canarias no puede permanecer al margen de ese fenómeno. Por eso, el debate del ... estado de la nacionalidad que arranca este martes en el Parlamento y que se prolongará hasta el jueves tendrá un claro aroma a prueba de esfuerzo de los diferentes partidos y especialmente de sus respectivos líderes. Todo ello configurado en dos grandes bloques: a un lado, los que participan en labores de gobierno y, enfrente, la oposición.

En esa tesitura, las miradas se centrarán en Fernando Clavijo como referente del primero y en Sebastián Franquis y Luis Campos como portavoces del segundo. Manuel Domínguez, presidente del Partido Popular y vicepresidente y consejero de Economía del Gobierno, no subirá a la tribuna, de manera que la referencia en cuanto al bloque gobernante será el jefe del Ejecutivo. En el bloque opositor se escuchará también a Vox pero su discurso es bastante previsible.

Respecto a Fernando Clavijo, tiene a su favor la gestión del cambio en la normativa sobre inmigración, los resultados macroeconómicos y un diálogo con los agentes económicos y sociales que se está traduciendo en la ausencia de grandes conflictos laborales en el ámbito público. Ahora, además, ha levantado la bandera de un decreto Canarias que va camino de centrar el debate político hasta 2027. Y ahí radica posiblemente su principal fortaleza en este segundo mandato: está marcando desde la Presidencia los contenidos y los tiempos del debate político.

Si miramos a la bancada de la oposición, socialistas y Nueva Canarias no llegan en su mejor momento. O más bien no han superado el bache en que habitan desde los resultados electorales de 2023, cuando el Pacto de las Flores no se pudo reeditar por una mera cuestión matemática. No es Franquis, ni mucho menos, el más indicado para recuperar el ánimo de los suyos y cuesta entender por qué el PSOE no acometió el relevo hace tiempo. De hecho, el Partido Socialista en las islas sigue instalado en una dependencia de la figura de Ángel Víctor Torres que también cuesta comprender. El hoy ministro es evidentemente el mayor activo de la marca PSOE en las islas, pero en Extremadura y en Aragón ya se ha visto que alguien que se sienta con Pedro Sánchez en el Gobierno puede ser un lastre ante el electorado.

Con Luis Campos el cantar es otro: le toca pagar los platos rotos de una Nueva Canarias que sufre los efectos de la fractura que motivó la irrupción de Primero Canarias y que no consigue desprenderse de la sombra de Román Rodríguez como el hombre que lo decide todo.

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Fernando Clavijo Batlle


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