Tres apuntes sobre Castilla y León

El bloque mayoritario. Lo primero en unas elecciones autonómicas es tener presente que los votantes acuden a las urnas para elegir lo que consideran ... mejor para su tierra. Y lo hacen, además, condicionados por las singularidades territoriales, electorales y estatutarias, que influyen en los resultados más de lo que se suele pensar y que hacen que la extrapolación al ámbito estatal no sea siempre acertada. Dicho eso, es evidente que en Castilla y León hay un vencedor claro, que es el Partido Popular, que gana escaños pero, sobre todo, mejora notablemente en porcentaje de votos, con el añadido de que es también el partido con más papeletas en las urnas. Unido a eso, también queda claro que hay un bloque de voto conservador (PP y Vox) que es mayoritario y que es la única opción clara para una investidura. Ahora queda, como reconoció en la noche del domingo Mañueco, negociar. Un proceso que seguramente irá de la mano de Extremadura y Aragón, donde sus ciudadanos siguen esperando que se resuelva la gobernabilidad. Si hubiera que hacer una quiniela, marco la casilla de un pacto entre PP y Vox, pero con los de Abascal bajando el tono y exigiendo menos cuota de poder en Castilla y León, donde su resultado está por debajo de sus expectativas.

Coger aire no es resurgir. Después de un severo castigo electoral en Extremadura y de un castigo claro en Aragón, con el añadido de que en esta última autonomía la candidata era una exministra designada por Moncloa y Ferraz, es evidente que el PSOE coge aire con el resultado en Castilla y León. Lo hace además con un candidato que diseñó una campaña muy en clave territorial y no tanto al pie de la letra de Pedro Sánchez. ¿Supone esto que el PSOE ha tocado fondo? Insisto en lo dicho: no extrapolemos porque no siempre en política dos y dos son cuatro. Quizás haya que esperar a las elecciones de Andalucía, porque ahí la candidata socialista será nada menos que la número dos del Gobierno de Sánchez.

A la izquierda del PSOE, un cero. En el Parlamento de Castilla y León no estará Podemos y ya en la noche electoral Gabriel Rufián lanzó en redes sociales la pulla correspondiente sobre el error de las formaciones a la izquierda del PSOE si no se reconcilian. Pero es que ahora Podemos y Sumar se encuentran con que Sánchez, al sacar la bandera del 'no a la guerra', está acaparando el voto de izquierda, de manera que el resto se queda sin agua en la que pescar votos. El problema es que ese estanque es bastante menor que el de PP y Vox.

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