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Tres apuntes para abrir la semana

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06.04.2026

El libro coordinado por Ginés de Rus y Carlos Ocaña. La experiencia, que suele ir acompañada del paso inexorable de los años, tiene sus ... ventajas. Una de ellas es conocer desde hace mucho el trabajo del catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Ginés de Rus. Estamos hablando de toda una autoridad en su especialidad, la economía aplicada, pero en especial en lo relativo al análisis económico de la gestión de las infraestructuras, especialmente en materia de transportes. Ahora su nombre aparece en la portada de un libro editado por Funcas que es de lectura muy recomendable. Una decena de expertos ha participado en la redacción del mismo y Ginés de Rus y Carlos Ocaña son los autores de un capítulo final en el que, a modo de conclusiones y con recomendaciones, se ofrece un inventario de propuestas válidas para un país que hace tiempo debió reflexionar si es mejor crecer a gran velocidad o con garantías de que ese desarrollo tiene cimientos sólidos.

Pitos, cánticos e insultos. El último partido de preparación de la selección española de fútbol antes del Mundial se vio empañado por los cánticos de una parte del público. Hubo pitidos mientras sonaba el himno de España, hubo cánticos racistas y también contra el credo islámico. Como también hubo una parte del respetable -es un decir...- a la que la pareció gracioso referirse a voz en grito a la madre de Pedro Sánchez con términos despectivos. No fueron todos y no hay que generalizar pero tampoco hay que pasar por alto lo ocurrido. Especialmente porque tampoco es tan difícil identificar a los promotores: no hay más que repasar las imágenes y se verá cómo entre los participantes en esa 'rave' xenófoba se agitaban banderas que no son la constitucional. Después nos quejamos de que en México, precisamente uno de los países anfitriones del próximo Mundial, todavía se mire con recelo a España...

Ese problema apellidado Mazón. El PP no resolvió bien el problema en que se convirtió Carlos Mazón desde que, en la mayor tragedia de la historia reciente de Valencia, el hombre decidió quedarse en un restaurante en una larga, larguísima comida con una periodista. Primero lo mantuvo en la Presidencia de la Generalitat más tiempo de lo asumible y después, cuando finalmente dio un paso a un costado, lo ha mantenido como diputado. Se ha librado de la imputación judicial por decisión del Tribunal Superior pero su intento de torpedear la investigación que sigue en primera instancia no beneficia al partido. La inacción es difícil de explicar.

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