De Chalamet a Rosalía |
La cantante Rosalía está colgando el cartel de 'todo vendido' en el arranque de una gira mundial recibida hasta la fecha con críticas excelentes que ... ponen en valor la mezcla de estilos y también de artes. Así, a sus méritos como compositora y cantante se une ahora la apuesta por una presentación poliédrica donde la música convive con la danza y la moda, al tiempo que la mezcla de estilos en lo que escuchan los espectadores ocupa un arco muy amplio: de lo que tradicionalmente se entiendo como clásico al pop, los estilos urbanos, las influencias latinoamericanas y el folklore.
Sucede todo ello pocas semanas después de la polémica que rodeó al actor Thimoty Chalamet cuando, en una entrevista en los días previos a la gala de los Oscar, señaló la danza y la ópera como artes que forman del pasado y que están enterradas en el cementerio del tiempo y, sobre todo, de las preferencias del público. Esa controversia, según muchos, restó votos a Chalamet en su lucha por el mejor a mejor interpretación por su papel en 'Marty Supreme', más o menos como lo que le sucedió en su día a Karla Sofía Gascón por su actuación en Emilia Pérez.
Por suerte, las artes no mueren. Cada cierto tiempo se transforman y se adaptan, pero perviven. Y debiera saberlo el propio Chalamet como profesional de un cine al que se dio por muerto hace pocos años pero que ahora pervive en las plataformas con un consumo masivo que ha cambiado el soporte: ya es minoritario en las grandes salas pero es mayoritario ante un ordenador, una tableta, una televisión o un teléfono móvil.
Todo ello sin olvidar que hay artes que son piedra angular de otras: detrás de la profesión de Chalamet, como también de la de Rosalía, están la literatura, la interpretación y la música. Sin un guion, sin actores y sin banda sonora no hay películas, como sin compositores de letras y músicas no hay concierto de una cantante que aguante por mucha luminotecnia y diseño artístico que se ponga sobre el escenario.
Se agradece, por tanto, que aparezcan en el mundo artístico apuestas que ayudan a deshacer las leyendas urbanas sobre la jubilación anticipada de ciertas formas de cultura y el dominio de otras. Ahí sigue, por ejemplo, el teatro perviviendo y permeando en creaciones audiovisuales, y es así porque nada supera -al menos por ahora- a la experiencia del espectador a pocos metros de los actores.
Quizás Chalamet debería preocuparse más por la inteligencia artificial, que esa sí puede enviarlo al paro, y menos por la danza y la ópera.
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