«Yo vengo del futuro...» |
No caigan en la trampa. Yo vengo del futuro...» Esas palabras de la actriz y directora argentina Dolores Fonzi, pronunciadas el pasado sábado en la ... gala de entrega de los Goya, vienen como anillo al dedo a lo que estamos viendo en Irán y la consiguiente escalada bélica en Oriente Medio.
Se refería Dolores Fonzi a lo que está viviendo su país, donde el cine y la cultura en general pagan los platos rotos de una austeridad en todo el gasto público que es utilizada como excusa para laminar los derechos y el bienestar común. Y lo que estamos viviendo en la política internacional suena efectivamente a que ha llegado alguien del futuro y nos está contando una distopía. O una película de terror.
De la noche a la mañana todo se está desmoronando: los aliados ahora parecen los enemigos y los que entendíamos que eran los malos no es que se hayan vuelto los buenos, pero ya empezamos a preguntarnos si era preferible aquel 'statu quo' o esta incertidumbre generalizada.
Sobra decir que el derecho internacional y la diplomacia han muerto. Como también sobra decir que Naciones Unidas ha demostrado su inutilidad. Mucho secretario general y mucho Consejo de Seguridad, mucha carta de los derechos y muchos comisionados para absolutamente nada desde el punto de vista práctico.
¿Es el Irán de los ayatolás una dictadura? Por supuesto. ¿Se vulneran los derechos humanos en ese país? También por supuesto que sí. Frente a eso, ¿vale el uso de la fuerza, a sabiendas de que siempre habrá víctimas civiles? La pregunta es de las que no tiene respuesta fácil, pero quizás se contesta mejor si, en paralelo, nos preguntamos por qué con Irán y no con otros países. ¿Acaso no hay más teocracias en el Golfo Pérsico? ¿Acaso las mujeres disfrutan de sus derechos en todos los 'petroestados' que son socios de Estados Unidos? Y, ya puestos, ¿por qué toca aplaudir que el llamado líder supremo de Irán y su familia sean reducidos a cenizas pero, sin embargo, sí hubo alfombra roja para una cumbre en Alaska con Putin, el mismo que hasta hace cuatro años era un desalmado por invadir Ucrania?
«Ustedes que tienen tiempo aún, no caigan en la trampa...», insistía Dolores Fonzi. Ella lo decía respecto a Milei y su ultraliberalismo, pero el mensaje vale para otros muchos líderes y otros postulados políticos. En Estados Unidos cayeron en la trampa y de aquellos polvos, estos lodos. Ahora quizás sea tarde para el resto del planeta, pero al menos dediquemos medio minuto a pensarlo.
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