Palabras frente a las armas

Diversos escritores e intelectuales de Estados Unidos han condenado las embestidas de su país contra otras naciones

¿Cuánto ha cambiado desde que en siglo XIX un presidente yanqui y su congreso decidieron apoderarse de las colonias españolas? Algo esencial: hoy no ocultan en lo absoluto sus intenciones de dominar al mundo; antes hablaban de redimir a los pueblos oprimidos.

Mark Twain (Samuel Langhorne Clemens, 1835-1910), narrador que manejó magistralmente la ironía y el humor, incluso el corrosivo, denunció en uno de sus ensayos: “Extender las Bendiciones de la Civilización a nuestro Hermano que se Sienta en la Oscuridad ha sido un buen negocio, bien remunerado en su conjunto, y todavía da dinero a quienes lo emprenden con dedicación”.

Mark Twain criticó las doctrinas imperialistas. /lapalabra.univalle.edu.co

Pero dicho juego empezó a levantar sospechas –alertó el literato–, debido a las torpezas de las naciones encargadas de trazar las reglas. Por ejemplo, la actuación del gobierno norteamericano en Filipinas podía generar alarma en los espectadores: “Hay algo extraño en esto, extraño e inexplicable. Debe haber dos Estados Unidos, uno que libera a los cautivos y otro que les quita a los cautivos liberados su nueva libertad, entabla una disputa infundada con él y luego lo mata para quedarse con su tierra.»

De este modo, el también vicepresidente de la Liga Antimperialista Americana se opuso en 1901 a las guerras de rapiña, incluida la desatada por el Tío Sam (duraría de 1899 a 1902) contra la colonia arrebatada a España luego de hacerse pasar por amigo y colaborador de los patriotas. O sea, una treta similar a la empleada con los independentistas cubanos.

Por cierto, si bien el autor de Las aventuras de Tom Sawyer creía que en la mayor de las Antillas sus compatriotas sí habían actuado en 1898 de manera honesta, no dejaba de preocuparse, pues “todo........

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